martes, 11 de agosto de 2009

Manuel Almendro


Manuel Almendro, además de contar con una extensa experiencia clínica, es uno de los teóricos de la naciente psicología de la conciencia más reconocidos dentro y fuera de nuestras fronteras. Fue uno de los introductores de la psicología transpersonal en España y cuenta ya con una extensa obra. En el contexto de sus publicaciones e investigaciones destacan varios tanteos a las posibilidades abiertas por las técnicas de modificación de conciencia. Su perspectiva, prudente pero consciente de esas posibilidades, queda recogida en la siguiente entrevista.

JCA: Viviste activamente la época de la contracultura en la Barcelona de los setenta ¿Cómo recuerdas esa época, sus anhelos de búsqueda y el papel de ciertas sustancias psicoactivas?
MA: En mi juventud viajé a Cristiania[1]. Unos amigos decidimos hacer un viaje hasta el Cabo Norte en Noruega y al llegar a Copenhague en Dinamarca descubrimos Cristiania. Yo entonces era un chavalín. En Cristiania había muchas drogas y las cosas iban razonablemente bien. La gente era sincera y estaba abierta a todo tipo de experiencias que les descubrieran su interioridad, expandiendo y trabajando su conciencia. Poco tiempo después regresé y todo era un desastre. La gente deambulaba como si fueran autómatas. La gran vitalidad que había conocido se había perdido completamente. Había llegado la heroína. De vuelta a Barcelona, en los primeros setenta, también llegó el caballo y tuvo los mismos efectos devastadores. En descarga de los que cayeron en el caballo diré que en esos tiempos nada se sabía del tema y por eso cayeron muchos buscadores sinceros que no sabían qué se metían ni cómo. Fue un mazazo para la Barcelona legendaria.
De esa época rescataría la gran nobleza de la búsqueda de la gente pero la verdad es que de drogas no se sabía nada y todo se consumía indistintamente. Con todo, fue una época muy dinámica. En la Barcelona de los setenta hubo una gran explosión creativa y una intensa búsqueda que ahora se está reivindicando en la página web sense nom y en humildes homenajes a los que se nos están yendo. La Barcelona de los setenta era mucho más importante, culturalmente hablando, que la de hoy en día, única como puedo reconocer después de haber transitado por el mundo. Era un universo abierto, lleno de inquietudes, de germen, de búsqueda, rebosante de creatividad… El universo de la contracultura barcelonesa de los setenta era muy rico. Ese dinamismo, esa búsqueda y esas inquietudes contraculturales se vieron finalmente muy lastradas por drogas como la cocaína o la heroína.
JCA: De dónde proviene tu interés por las cuestiones de la conciencia y sus estados, por el desarrollo personal, la psicología transpersonal o las sabidurías espirituales.
MA: Todos estos “despertares”, en realidad, vienen dados. Son previos a darte cuenta de que existen. Estamos en un momento de recuperación de la sabiduría antigua y la gran pregunta sobre la vida es siempre una pregunta de corte espiritual. Por eso los textos más antiguos de la humanidad son textos de búsqueda espiritual, de búsqueda del sentido; indagaciones sobre el misterio de la relación entre nuestra conciencia y la vida. De tal búsqueda se derivará la ética y de esa ética hablan todos esos textos antiguos y, también, los hombres-medicina de las culturas indígenas. En el contacto con ellos de lo primero que te hablan es de la ética, es decir, de la actitud con que uno se acerca a la planta y de las disposiciones básicas que uno tiene. La búsqueda del conocimiento y la ética son inseparables. Hasta el punto de que cuando haya accidentes en la búsqueda de conocimiento, por regla general, es porque puede haber una merma de ética y unida a la falta de preparación.
Tras discurrir muchos años por la senda del Zen y la de los hombres-medicina de las culturas índígenas te puedo decir que hay algo en común. Ese algo en común, que también se comparte con las demás vías espirituales, es la vivencia de la divinidad, o mejor, la incorporación o corporización de la divinidad, por llamarle de algún modo que se entienda. Las palabras a veces generan barreras pero….
Cuanto más corporización del espíritu tenga un buscador mejor entenderá las diversas vías de conocimiento y sus contextos específicos. Sin corporización del espíritu hay poca cosa. El conocimiento intelectual está bien pero no es un conocimiento absoluto. Esa encarnación del espíritu exige acceder a la quietud total pero para eso hay que atravesar las fieras del inconsciente y adentrarse en ese Misterio. Todo esto es muy afín a la figura del guerrero chamánico en el que éste acaba siendo un guerrero sin forma. Si alguien tiene la suerte de conocer un buen maestro de linaje y poder acceder a esos espacios de conocimiento que desafían y transcienden la racionalidad es un afortunado. ¡Tal como están las cosas hoy en día!
Sobre estos temas la gente no ha de jugar ni dejar que le confunda el supermercado espiritual de la iluminación rápida y del mero experimentalismo de fin de semana. El camino es uno pero hay muchas variantes y no se puede establecer la dictadura o el primado de ninguna de esas variantes sobre las demás. En realidad la búsqueda espiritual indica esa fusión unitiva y la apertura a ese Misterio en el interior del hombre. La posibilidad de este proceso es tan poderosa que terminará por tumbar a la civilización del Occidente técnico y mecanicista. La emergencia del Ser esencial, que diría Dürckheim, está tirando abajo la existencia mecánica del ser existencial. Esta tuvo su valor pero es limitada e inservible para resolver cierto tipo de problemas en relación al nuevo proceso evolutivo que parece que ya está aquí. Estamos pasando de la revolución industrial a la revolución interior.
Al margen de estas emergencias espirituales y de las transformaciones que sostienen Occidente va hacia el más completo caos y hacia su disolución. No digo esto por pesimismo ya que el “solve et coagula” forma parte de la evolución del universo. Occidente a partir del XVIII coaguló todo lo que tenía que coagular y la civilización mecanicista consecuente está en este momento en la agonía. Para salir de esa agonía lo que ahora se juega es una civilización de la búsqueda de la propia plenitud interior. Esta es la nueva flecha del tiempo: La del independentismo personal, la de la propia consciencia. Lo que emerge pues es la propia interioridad. La civilización occidental ha sepultado esta individualidad y nos ha vendido un mundo de imágenes exteriores a las que había que responder. Así nos ha convertido en máquinas reactivas apegadas a un modo de conocer. Solo la búsqueda interior nos llevará a buen puerto. Claro está, siempre que no aparezca la inflación del ego o la trampa del experimentalismo por el mero experimentalismo. Tiene que darse la metaexperiencia. El laberinto de la mitología antigua es el mejor arquetipo de la búsqueda y hay que tener cuidado con el minotauro. Quiero decir “que el monstruo come donde hay comida”, esta es una gran enseñanza de la selva profunda.
JCA: ¿Que aporta la meditación Zen a las experiencias con sustancias y plantas enteogénicas.?
MA: Hay mucha gente practicando e interesándose por la meditación. Las diversas vías meditativas, lo que vienen a afirmar, es que el sujeto cognoscente es de la misma sustancia que el objeto conocido. Este acto de fusión o unión que pretende la meditación es precisamente a lo que alude la palabra religión[2]. Me refiero a ese Misterio de la Unidad, a ese acto de fusión, a la unión entre el sujeto cognoscente, el acto de conocer y el objeto por conocer… los yogas los sutras….Este Misterio de unión es esa vivencia de la divinidad a la que me he referido.
En el contexto de los caminos espirituales al Zen se le considera una vía abrupta; precisamente por ser de las vías más directas. Desde el punto de vista de las experiencias con plantas y sustancias enteogénicas el Zen da un espacio desde el cual se es capaz de vivenciar conscientemente este tipo de experiencias; lo que supone ciertas facilidades y también ahorrarse determinados problemas. ¿Hasta dónde se puede llegar?... Hasta donde alcance y llegue esa capacidad de ser consciente. El Zen da precisamente esa capacidad de escucha interior y de atención, y un buen antídoto ante la paranoia. La meditación Zen te lleva a ese mundo de unidad donde lo interior y lo exterior se unen. Cuando uno está en un estado meditativo se da la evidencia aunque sea por segundos de la presencia del presente eterno en el presente continuo. Eso da gran capacidad de escucha y de percepción. Ser capaz de desplegar ese nivel de consciencia es precisamente lo que le indica a la persona hasta dónde uno está preparado.
La pregunta pues es dónde están nuestros límites. Por nuestra condición de humanos todos estamos abocados a ir más allá de los límites, de todo eso que damos por sentado y evidente. Ese ir más allá de los límites es la gran maravilla del hombre pero hay que ir al propio ritmo porque también puede ser causa de graves desequilibrios mentales al poder resentirse nuestra psique. La gente buscadora está muy motivada a ensanchar los límites pero estos no se pueden ensanchar de cualquier manera. Por eso las técnicas de meditación han dado una base a gente que han trabajado con plantas y sustancias enteogénicas. Es decir si viene una corriente de 340 voltios no se puede soportar si tienes cables que sólo soportan 125.
JCA: Cierto tipo de experiencias con sustancias visionarias parecen indicar lo que para unos son claras presencias espiritistas, de las que se deducen explicaciones puramente supersticiosas, y para otros vivencias de exclusiva significación psicológica. ¿Cuál es tu impresión sobre este tema?
MA: Depende de quien opine y de cómo. Hay gente que opina sin haber pasado por la vivencia. Hay quien ha salido mal parado e incluso, después de años, muestra terror al solo recordar la vivencia... Todo depende… Ahora bien, si ha sido en toda regla nadie se quedará frío.
Hay opiniones que solo usan la razón para intentar entender. Tengamos en cuenta que el reduccionismo de la razón es la gran tentación del Occidente mecanicista. Desde esta perspectiva el hombre sería una máquina programada. Esta sensibilidad reduccionista es lo que hace que la ciencia llegue a entenderse dogmáticamente como si fuera una religión. Paralelamente a este reduccionismo cientificista, y por lo que se refiere a las cuestiones de la conciencia, también existe un reduccionismo de base psicológica. Según éste los monstruos de la mente sólo tendrían un sentido psicológico y no serían más que expresiones de la psique. En realidad estos planteamientos no son más que sombras de la soberbia racionalidad occidental incapaz de reconocer otros mundos diferentes al puramente material. Por otro lado, la superstición es una forma mágica, pre-racional y fantasiosa de acercarse a lo desconocido. Lo racional es superior a la superstición y puede llevarnos muy lejos pero queda limitado al mundo mecanicista y material. Los que en Occidente están superando este universo mecanicista son aquellos que prestan atención a la emergencia de su propia interioridad, a su propia vida interior como campo de conocimiento que exige trascender lo meramente racional. El gran reto de Occidente es el de la toma de conciencia del ámbito de lo inmaterial en la atención a esa vida interior…
Los misterios que desvela el uso de estas sustancias representan un desafío de tal calibre a la razón occidental que ésta nunca lo podrá encajar ni amparar. Estas experiencias muestran un mundo inmaterial y, sin embargo, objetivo; un mundo de realidades objetivas. Hay un inframundo, y también un mundo celeste, que están dentro de nosotros pero que también están fuera. Son potencias y fuerzas básicas a través de las cuales se organiza la vida y por eso expresan un “orden”. No son meros productos de nuestra mente como afirman los intelectuales. Hay vida más allá de donde alcanza la racionalidad moderna. Por lo demás, la razón en el sitio que le corresponde no tiene por qué ser algo arrogante sino que es de gran utilidad. Cuando una persona llega a vivir la conciencia en plenitud, la supraconsciencia a la que se refería Aurobindo, no cabe duda alguna de que esa persona pude percibir ese mundo sutil e inmaterial más allá de nuestra propia razón.
La mente endiosada no permite expresar mundos que pertenezcan a otro orden. Por eso, si se entra en un espacio o vía nahuálica, propiamente chamánica, los monstruos estarán allí como presencia que puede ser terrorífica en extremo dependiendo de hasta dónde la persona haya trabajado su propia vía purgativa. Los shipibos y los ashanincas los llaman yakurunas y sacharunas. En el trabajo con plantas uno puede entrar fácilmente en contacto con estas potencias y el problema puede ser que sus propios equilibrios no estén afinados, cosa natural, puesto que uno no es dios. Si se entra en esos ámbitos con muchos problemas no resueltos y pautas negativas de comportamiento (fractales de forma de ser), a veces sólidamente arraigadas, uno se conectará con esas potencias. Las plantas pueden curarte pero no de cualquier manera. No podemos desligarlas de sus propios contextos de práctica. Es mucho mejor trabajar la vía purgativa para después trabajar con plantas y poder adentrarnos en esa vía iluminativa que también indican las plantas. Las prácticas purgativas de las vías nativas en los ambientes occidentales interesan menos porque aquí se busca “la iluminación” como si fuera una cómida rápida, mágica, y esto no tiene ningún tipo de solvencia sino que sirve peligros diversos. Más allá de alguna toma eventual poca gente puede trabajar con las plantas de una manera seria al margen de trabajar esa vía purgativa de purificación. Cuando los indígenas llaman a estas plantas medicinas lo hacen en un sentido muy preciso. Por lo demás es pobre entrar en relación con estas plantas y quedarse en un nivel exclusivamente psicoterapéutico.
El mundo chamánico auténtico trabaja mucho la oscuridad pero para hacerla consciente y disolverla. La sensibilidad new age busca la luz pero se olvida de que tiene la oscuridad en su espalda. En la Grecia antigua los misterios dionisíacos o los de Eleusis eran muy conscientes de la necesidad de una vía purgativa. Saber atravesar la vía purgativa y reconocer y elaborar la propia sombra es lo propio de todo trabajo espiritual para poder salir de la caverna. De esto se olvidan todos esos que venden que la ayahuasca es una especie de panacea multiusos que todo lo resuelve de cualquier manera y a todos ilumina.
JCA: Actualmente se detecta un cierto sarampión de organización de tomas en el que cualquier sacacuartos narcisista, considerándose iluminado, se lanza a la organización de sesiones de plantas maestras sin la menor preparación terapéutica o espiritual. Este “sarampión”, por qué no decirlo bastante tragicómico, está ignorando las cautelas, discreción y protocolos más evidentes; lo que sólo viene a poner en una situación precaria las interesantes iniciativas, propuestas y estudios que hay en marcha. ¿Qué te parece todo este mare mágnum propio de la más lamentable new age?
MA: Nuestra cultura es tan poderosa que lo absorbe todo y lo absorbe al modo propio de Occidente. La soberbia de Occidente en esto ha generado una escuela peligrosísima. Esta escuela se resume en eso de paga, toma, consume y sanate e ilumínate. Esto es un grave error, un error que siempre va de la mano de la inflación o hinchamiento más o menos aparente o discreto del ego de alguien. Hay gente que se cree un elegido para dar ayahuasca de la noche a la mañana…Te en cuenta que vivimos en la cultura de la trivialidad, el marco occidental es básicamente adictivo, la TV juega un papel decisivo en esto. Una cosa es la tradición de las medicinas indígenas y otra muy diferente la cultura del botellón.
En realidad, estas personas pueden constituir un peligro para los ingenuos. Me refiero a quienes dan ayahausca porque se creen que la ayahuasca les ha elegido cuando en realidad la planta les mide y les devuelve su propia basura inflacionaria. Plantas como la ayahuasca abren el abanico para que uno elija. No son medicinas que se puedan usar de cualquier manera, ni panaceas que a todo el mundo le vengan bien y, desde luego, no ayudan, así sin más, a resolver todo tipo de problemas o conflictos personales. Es trágico pero se está formando un mercado que hace apología de las tomas como una finalidad en sí misma que deja de lado las disposiciones y los estados internos previos de la gente. Me parece una locura que se difundan por Internet indiscriminadamente talleres de ayahuasca y que, además, entren en esos talleres gentes a los que, incluso, se les ha conocido unos pocos minutos antes sin una evaluación detenida y exhaustiva de cada caso. Varios taitas colombianos y hombres-medicina están advirtiendo sobre las malas consecuencias de este tipo de usos indiscriminados de la ayahuasca, advirtiendo según su cultura de que se puede pervertir el “espíritu” de la ayahuasca al igual que paso con el tabaco, primera planta maestra.
Toda esta situación responde a la vanagloria de quien se cree maestro pudiendo llegar a ser, sin embargo, el infierno de los demás. Jung comentaba que uno de los grandes problemas de ciertas subidas rápidas y de la búsqueda espiritual es confundir la búsqueda del conocimiento con un juego lúdico barato e infantiloide. Todo el mundo tiene derecho a divertirse pero hay que ser consciente de que hay un mundo muy de baratillo en relación a todos estos temas. Vivimos en el mundo de las comidas rápidas, de los resultados rápidos, de las terapias rápidas y, también, de las iluminaciones y las sanaciones rápidas. Todo esto, hay que tenerlo claro, es una gran farsa.
Hay gente que, incluso, con una relación superficial con la planta ya quiere dar ayahuasca. Esto es tremendamente peligroso y preveo graves problemas. Son iluminados poseídos por una poderosa inflación del ego. Suelen hacer una apología del producto, o de la planta, como un fin en sí mismo Algunos, incluso, llegan a decir que nunca han tenido un mal viaje. Son unos auténticos apologetas de las grandes bendiciones de los enteógenos y su consumo…hay quien con imagen de indio compra la botella en el mercado de Pucallpa y hace sesiones como si fueran pipas. También suelen infravalorar el mundo de los linajes y de las transmisiones sapienciales chamánicas, esto se dan más en occidentales. Al tiempo hipervalúan el poder del producto y el simple efecto de la planta como gran panacea y, por supuesto, su carácter de elegido por la misma… En realidad lo que hacen es entrar en el ámbito del poder.
Si entraran en el ámbito de la rueda de la vida y del conocimiento, el ámbito de las formas, saldrían de esos enganches. Verían lo relativo y lo absurdo de adherirse a determinadas identidades. Me estoy refiriendo a ese ámbito de formas, del que nos hablara Platón, que organiza la materia y hace que ésta vaya evolucionado hacia la consciencia.
JCA: Pareces muy crítico con todo el mercado del neochamanismo y la organización de sesiones…
MA: Yo en estos temas trabajo con el mundo indígena tradicional y a ellos me remito. Ellos tienen una tradición milenaria y ellos son los que conocen cómo trabajar con estas plantas. Formarse como chamán es un proceso largo que mueve muchas cosas y que nada tiene que ver con que uno, de la noche a la mañana, decida hacer sesiones por que ha tenido esa iluminación… Me parece muy peligroso que la gente tome ayahuasca con cualquiera. El hecho de disponer de ayahausca no da ningún título para dársela a terceras personas. Y eso por mucho que haya gente dispuesta a creer en esas capacidades y entrar en transferencias fáciles e ingenuas. Hay una ansía de búsqueda, evidente e imparable, y muchos oportunistas pescan en río revuelto. Como ya he dicho se están dando muchos mensajes confusos sobre este tema vendiendo que estas plantas lo solucionan todo y sirven para resolver todo problema psicológico y toda crisis existencial… Conozco bien este terreno y se están produciendo todo tipo de disparates y naufragios graves. En Amazonas y Mexico hay hombres-medicina pero también muchos charlatanes que aparecen en los lugares más insólitos acechando a turistas. Según bajas del autobús en ciertos lugares te encuentras con supuestos chamanes buscando clientes y ofreciendo cualquier planta. Esperemos que de todo esto aprendamos
JCA: ¿Cómo entraste en contacto con las sustancias visionarias y las plantas maestras?
MA: A mi me adopto una familia mazateca y te aseguro que la sabiduría de las plantas. De los hombres y mujeres medicina mazatecas lo que más me llamó la atención es su intensa humildad, expresión de su vida espiritual. La primera vez que asistí a una velada con toda la familia mazateca en pleno –participar de su intimidad- fue tras una relación de años con ellos. Fue con un hombre medicina que ha cumplido ya los 100 años. La presencia del chamán es fundamental para que la experiencia se desarrolle bien y sin peligros. Fue poderosísimo y me di cuenta de que eso se podía ir de las manos viendo que no había freno alguno. Me sentía como en un motor y un trepidar universal. De repente escuché un ronroneo que me daba una impresión como si nos condujera y protegiera a todos. Era la mujer del hombre-medicina que estaba orando en mazateco y, en esa plegaria, yo sentí un gran campo de protección en ese viaje insondable que nos hacía transitar por grandes abismos. La protección espiritual que yo sentí en esa mujer es necesaria para este tipo de vivencia. El fuerte impacto que puede llegar a tener las mismas, si el contexto no es el apropiado, es lo que explica los naufragios y los problemas que pueden suceder. De todos modos acerca de estas experiencias con los chamanes nativos prefiero ser reservado para no animar a experimentalismos fuera de contexto. Bastantes aventureros han acabado muy mal. Hay que saber cómo y con quién se utilizan determinadas sustancias. Hay que ser consciente de que toda vía espiritual atraviesa la vía purgativa y esto no es ninguna broma.
En estas tradiciones antes de tomar ayahuasca la gente se prepara con dietas y prepara mucho la toma. Hay plantas muchos más poderosas que la ayahuasca pero la gente no lo sabe. Hay vomitivos como la yawarpanga en shipibo o wankavisacha en ashaninka que, literalmente, te ponen del revés. Puedes estar 12 horas depurando el cuerpo. Convertirse en chamán supone pasar por el conocimiento y la experiencia de muchísimas plantas. Todo esto tiene un contexto muy amplio. Para empezar hay varios tipos de ayahuasca además de aditivos diversos y otros brebajes amazónicos. Entre la ayahuascas está la ayahuasca negra, la amarilla, que es la que más se toma más a menudo, y la cielo que se toma poquito… El chamanismo tradicional, la vía nativa, tiene muy poco que ver con la simple toma de ayahuasca típica del supermercado espiritual, aunque tanto en las montañas mazatecas como en la selva hay peligros. No todo chamán trabaja con buenas intenciones. En Occidente se pone a la sustancia o a la planta en el altar como a lo único a lo que debe prestarse atención y hay todos unos aspectos y contextos de prácticas que se olvidan. El chamanismo es una auténtica vía de realización interior. Albert Hofmann nunca cayó en estas vulgaridades. Es muy importante que se haga esta crítica al neochamanismo de la new age. El producto o la sustancia no es lo decisivo. Lo decisivo es la transmisión y el linaje del propio chamán o del hombre-medicina. La propia tradición y su sabiduría con todo lo que eso supone. La sabiduría está en el linaje y es ese linaje lo que transmite la sabiduría de la planta. En realidad la importancia de esos linajes iniciáticos y de la transmisión es algo propio de todas las tradiciones espirituales.
Sobre todo esto se está escribiendo mucho hoy en día. Hay autores muy conocidos que escriben sobre chamanismo. Son muy conocidos porque escriben en inglés y tienen apellidos ingleses. Y la verdad es que no aportan demasiado ya que muchas veces beben de fuentes de otros que sí que tienen un contacto más directo. Es una pena que no se valore lo que se está escribiendo sobre estos temas en países como Perú o Mexico, o aquí en España, sólo porque se escribe en catalán o castellano y no en inglés. Es una pena pero somos así.
[1] El legendario barrio alternativo y contracultural de Copenhague(nota de redacción).
[2] Religión, del latín religare(nota de redacción).

6 comentarios:

Fata Morgana dijo...

"La sabiduría está en el linaje y es ese linaje lo que transmite la sabiduría de la planta".
Qué grandioso que lo diga. A la planta hay que rezarle, hay que cantarle, hay que meditarla, hay que entrar en contacto con su espíritu, en unos órdenes que van, naturalmente, mucho más allá del contexto físico de ver y tocar en el que nos movemos. Esto lo saben todos los grandes hombres medicina.
He leído con gran interés tu artículo, y pienso que debería difundirse. Almendro es un investigador al que sigo con interés, de los más serios en este campo, supongo. Comparto, también, su atinada defensa de la información que no proviene del mundo angrlosajón, y que como todo, tiende a infravalorarse o difundirse a cuentagotas. Con lo cual este post es doblemente valioso.

Por cierto, Roxana y Fata son la misma persona, por si todavía no lo habías notado :D, el Kosmonauta es mi otra vertiente.
Un abrazo.

jcaguirre dijo...

En España hay editoriales de prestigio que, literalmente, no publican libros de temas de psicología profunda, transpersonal, meditación si el que lo escribe no tiene apellido anglosajón... Y el tema es que la mayoría de esos libros no pasa de ser mera "parodia new age"... Cuestra creer tal nivel de paletería...

El tema es que esos nexos entre psicología y espitualidad, o los temas de orientalismo, llevan siendo estudiados mucho antes del boom del transpersonalismo norteamericano... Y desde mi punto de vista con mucho mayor rigor. Un ejemplo relativo a la psicología transpersonal y sin ir más lejos: Durckheim....

jcaguirre dijo...

Lo del linaje y la cadena de transmisión, si es la clave...

La clave que denuncia a todos esos organizadores de sesiones que con tal de hacer caja y engordar a Narciso suman y suman a cualquiera para sus sesiones en un desprecio oceánico a la calidad de la experiencia de quien asiste...

Es una pena que la gente preste con tanta facilidad su capacidad de transferencia al primero que pasa.

Fata Morgana dijo...

También es que hay una idea muy errónea: consiste en creer que cuanto más pagas, mejor es la calidad :D Otro ideal yanqui. Pero bueno, creo que todo se va depurando y poco a poco se va viendo que la mentira tenía patas cortas.
Yo conocí a uno de... ejem, no importa ahora; que daba sesiones de ayahuasca de 300€ el fin de semana... y lamentablemente por culpa de esos indivíduos, hasta las leyes se modifican a favor del viejo paradigma, sentando precedentes en las listas de lo que puede hacerse y lo que no.
Que no pase lo que pasó con el taita tabaco, sí. Cómo somos de depredadores...

jcaguirre dijo...

Es curioso por que en esto casi lo más barato es lo mejor. Lo más barato te coloca fuera del esquema y las exigencias del mercado.

Primitivo Algaba Mansilla dijo...

Amigo Manuel Almendro, he leído todo lo que cuentas con mucha atención y no sabes cómo me gustaría hablar contigo largo y tendido para recordar aquellos viejos tiempos en Badajoz, espero que te pongas en contacto conmigo, escribo un blog que se llama bajo una coliflor. Un abrazo muy fuerte y espero volver a verte por mi casa cuando puedas.
Soy Primitivo Algaba