jueves, 5 de noviembre de 2009

Stanley Kubrick y la imaginación creadora


Varias son las películas de Kubrick que dan testimonio de su especial atención a la creatividad y a las potencias cognoscitivas del imaginario y la phantasia humana. Maticemos que atiendo a un sentido de la palabra imaginación distante del uso corriente que le adjudica la cultura dominante. Al aludir al imaginario, convocando su sentido helénico, aludo al modo de conocer y percibir inherente a una determinada imagen del mundo de la que no se puede prescindir. Por eso, la facultad imaginativa de la vida anímica, para un griego antiguo, lejos de quedar confrontada con la racionalidad será condición constituyente del percibir humano en tanto posibilidad de vida. De tal suerte que según imagines y veas así vives. O dicho de otro mundo, según acojas el mundo éste te devolverá tu mirar. En resumen, percepción y pensamiento no serían sino el sello del carácter creador y creativo del conocer humano y de la reciprocidad existente entre exterior e interior… Ni que decir tiene que lo más común será que el operar de esa imago mundi, constitutiva tanto de la identidad propia como del mundo que se reconoce, sea completamente inconsciente. Nociones como la de episteme de Michel Foucault o la de paradigma de Thomas S. Kühn estarían muy en relación con todo lo dicho.



Lo postulado, se hace evidente, introduce una determinada dosis de evanescencia en toda forma percibida y todo contenido de conciencia, al tiempo que añade complejidad a cualquier noción de realidad manejable. Consideremos cómo todo fenómeno no dejaría de ser un símbolo que vendría a expresar un determinado orden de vida y vivencia al encuentro con un afuera. Tal afuera sería irreductible a toda pretensión de objetivización y cosificación pero al tiempo tampoco sería subsumible o reducible al imaginario. En relación a lo dicho no puedo dejar de recordar a Aristóteles y su referencia a cómo todo contenido de conciencia tiene algo de fantástico -phantasmata-; lo que, sin embargo, no clausuraría, según este filósofo, la posibilidad de conocimiento o acceso a lo real. De hecho, tan necio sería proponer la existencia de una realidad objetiva e independiente de los procesos perceptivos como la relativización o la liquidación de toda noción de realidad en la disposición anímica, la subjetividad o la imaginación. Así es, las veredas de la imaginación creadora siempre apuntarán, de manera muy específica, a las diversas posibilidades de la existencia humana y a las secciones de realidad posible que se expresan a su través. Muy lejos nos encontramos, pues, de ciertas parodias new age sobre lo dicho. Ese psicocosmos al que se refiriera Ernst Jünger no implica, en modo alguno, el colapso de todo límite, naturaleza o alteridad en lo puramente anímico e imaginativo. Hay algo ahí fuera. Volvamos a Kubrick tras este sintético excursus sobre la imaginación creadora y las facultades imaginativas del alma.



En varias de las películas de este director las posibilidades del imaginar y del percibir humano son el ámbito privilegiado de la reflexión visual propuesta. Por eso, no debe extrañarnos el hecho de que en dos de las mismas –“2001” y “Eyes wide shut”- la creatividad imaginativa y perceptiva humana encuentre en las sustancias psicoactivas una fuente de inspiración decisiva. En otro de sus filmes, en concreto en “El resplandor”, Kubrick se adentrará también en la exploración de la creatividad de la psique humana. En esta última el aislamiento será el dinamizador del emerger de ciertas posibilidades inconscientes.



Estas tres películas de Kubrick, en realidad, pueden apreciarse como un perfecto tratado que estudia las potencias, límites y extravíos de la llamada imaginación creadora a través de disposiciones y pulsiones tan propias de lo humano como el miedo, la sexualidad y la capacidad de sentido y transcendencia. Como ya he indicado, en dos de las mismas las alusiones veladas o directas a las sustancias psicoactivas o a la cultura generada a su encuentro son una referencia de relieve. No deja de ser revelador que Kubrick apele en estas tres películas a la relevancia de determinados hechos extraordinarios que dinamizan y hacen emerger toda esa capacidad creadora del psiquismo. Una capacidad que, no hay que olvidarlo, se traduce para Kubrick en el acceso a texturas de realidad, vida y experiencia completamente diferentes. De tal suerte que no cabría hablar de un mundo o una experiencia del mismo al margen del propio psiquismo humano. Lo cual liquida uno de los mayores ensueños del mundo moderno: La pretensión de objetividad y su empeño en arrojar al cajón oscuro de la subjetividad todo aquello de lo que se desentiende su mirar.



Desde tal perspectiva, Kubrick, se interesará especialmente por esos momentos en que la cotidianidad perceptiva y anímica se ve violentada en el aparecer de posibilidades latentes de vida y conciencia que son detonadas por ese acontecimiento extraordinario. De ahí, la necesaria alusión a la marihuana en “Eyes Wide Shut” como gran detonante no ya de una crisis matrimonial sino de una excursión en toda regla por las alcobas de la sexualidad, de la identidad y de las sincronicidades que desgrana la copertenencia existente entre mundo exterior y fuero interno. O también su recurso en “2001” al formato de experiencia enteogénica y a la irrupción de lo sagrado para indicar y mostrar el sentido transcendente de la vida y la finalidad del hombre. Acaso a las películas mencionadas habría que añadir “La naranja mecánica” en tanto reflexión sobre esa ultraviolencia, más allá de toda violencia, que exige el control y la administración de las facultades imaginativas del hombre. Como se hará evidente no me refiero a la violencia desplegada por los admiradores de Ludwig... A todas estas películas y a todos estos temas dedicaré sendas entradas en el blog.



De momento y preliminarmente baste con apuntar el sinfónico tratado de las posibilidades de la vida anímica que, en estas películas, nos presenta Kubrick atendiendo a aspectos centrales de la misma como son el sexo, el miedo, el control y la transcendencia. El viejo tema del héroe y el problema de la identidad violentada surgirá en la mirada de este director. También el del naufragio y el del colapso personal. Nos detendremos pues en Stanley Kubrick. Atender a su obra nos acercará a la creatividad de la vida anímica pero también a lo privilegiado del cine para indicarnos cómo toda historia lleva siempre de la mano una perspectiva de visión y una mirada específica que instaura realidad. Hasta el punto que no cabría desligar relato, hechos y mirada. Tal será la potencia de la imagen para dinamizar y violentar conciencias y perspectivas. No en vano y como dijera Antonin Artaud “el cine es un excitante notable. Actúa directamente sobre la materia gris del cerebro… El cine tiene sobre todo, la virtud de un veneno inofensivo, de una inyección subcutánea”. Artaud nos pone en la pista. Y es que el cine, y el arte en general, tienen la ventaja de confrontarnos ante esas diversas percepciones y visiones que nos muestran las muy diversas perspectivas que la vida acoge. El cine, en tanto viaje al que se nos invita, nos inicia a esa pluralidad de visiones y, sobre todo, al carácter de visión de toda historia y de todo pensamiento. De ahí que el realizador de cine se decante, necesariamente, por un ángulo de mirada en la historia que nos propone. Por eso el teatro y el cine, pensando de la mano de Artaud, serán análogos a un psicoactivo capaz de mostrar a la mirada atenta la construcción que de realidad y vida hace nuestro entendimiento. Ahí se mueve ficha y emergen posibilidades y áreas de conciencia inesperadas, reprimidas, no elaboradas o, sencillamente, desconocidas. Acaso baste adentrarse por las veredas del arte y la creación humanas para confirmar que el ojo que mira y el mundo que vemos no están tan desconectados. Por eso mismo tampoco quepa sorprendernos en exceso de esos descubrimientos de la cuántica acerca de la interdependencia entre ciertos resultados experimentales y la existencia o inexistencia de un observador. Ni tampoco por las aportaciones de la neurofisiología acerca de la relevancia cognoscitiva de las emociones o a propósito del carácter de constructo del mundo que vemos. Así parece la ley de la vida: La de un todo continuo y enlazado en el que los diversos perfiles y posibilidades acontecen siempre en función de quien accede a los mismos. Precisamente así se concebía la cadena –seira- del ser del pensamiento griego en tanto entramado de diversos niveles de realidad que se ajustaban a cualidades perceptivas diferentes. Las viejas doctrinas helénicas de la imaginación y phantasia creadora quizá tengan mucho que decirnos en este siglo que arranca.



¿La relación de todo esto con el uso de enteógenos?... La creo evidente. Advirtamos como el uso del enteógeno si algo destapa y promueve es la expresión, a veces desatada, de la creatividad del alma y la vida anímica. Una creatividad que, lejos de quedar clausurada en su propio operar, nos abre a secciones y posibilidades de vida, sensación y percepción completamente diversas. En el abanico de tales posibilidades se expresaría el propio hombre como manifestación de la vida. Un saber que sea capaz de dar razón de los regímenes de esa creatividad de la vida anímica es clave de cara a ese saber que dé cuenta de la experiencia enteogénica. Veamos cómo Kubrick, a través de su mirada y de su reflexión visual, entiende las sendas de tal creatividad.

16 comentarios:

fac.cc dijo...

En este hilo de un foro anglosajón se discute sobre la posibilidad de que Kubrick tuviera experiencias psicodélicas. Después de darle un repaso, queda claro que no hay la menor evidencia de uso por su parte, lo cual no quita que pudiera estar interesado en la cuestión:

Stanley Kubrick joined a Buddhist Sect

jcaguirre dijo...

En realidad, lo que más me interesa es el uso que hace Kubrick del tema en sus películas. El hecho de que Kubrick tomara LSD o no lo tomara me interesa más tangencialmente, aunque personalmente pienso que es muy probable. Otra cosa es que exista constancia del tema. La escena final de "2001" o su apelación a la marihuana en "Eyes wide shut" son propias de alguien familiarizado con ciertos temas. De todos modos es cierto que no hay constancia del tema. Lo que no quiere decir que no lo tomara. En cualquier caso tienes razón. Esa evidencia no existe. Ya digo que me interesa más el uso que hace del tema en sus películas.

saludos.

Fata Morgana dijo...

Bueno, conozco gente que pinta paisajes muy similares a una visión enteogénica y nunca ha oído hablar de la ayahuasca (de hecho yo misma lo hacía antes de probarla por primera vez). De todas maneras, iba a escribirte el día en que publicaste esta entrada porque acababa de ver 2001 por 2da vez después de 20 años... y unos días antes, Eyes (en la tele y por tercera vez). ¿Sincronicidad?
En cualquier caso, participo en una web de cine y me llamó la atención, a propósito de 2001, las opiniones encontradas en torno a la metafísica de la película, para mí poesía en movimiento. El escaso repertorio de palabras refuerza la sacralidad implícita en toda ella. La proyección de su propia pantalla mental hecha carne en sus personajes, en la que parece querer decirnos que no hay mucho más allá de la mente como proyección creadora y a la vez limitante de la realidad.
Un saludo.

jcaguirre dijo...

"2001", creo, es auténtico tratado de teología visual en clave evolutiva. En esto Kubrick se suma a los autores -Chardin, Wilber, etc- que han apreciado en la teleología y la creatividad de la evolución una fuente de inspiración teológica. Por otro lado, "2001", es una película casi pitagórica en esa sobriedad emocional y en ese escaso repertorio de palabras y divagaciones mentales. Pura geometría evolutiva en el que la belleza ofrece ese marco a la evolución que todo lo acoge y justifica. Es curioso pero en la peli que produce y que quiso hacer él pero finalmente encargó a Spielberg "Inteligencia artificial" ofrece una versión más sombría de la técnica. En esa peli es muy curioso que el salto evolutuivo, al que Kubrick no renuncia, lo den finalmente máquinas que siendo capaces de sentir y amar son más humanas que los ya deshumanizados humanos... De la mano de cierta sobriedad en el sentir curiosamente...

Fata Morgana dijo...

No sabía que I.A tuviera algo que ver con Kubrick... de todos modos, si hablamos de robots humanizados siempre nos quedará el tan trillado, pero bello, final de Blade Runner. I.A tiene lo suyo también, pero no me impresionó demasiado.

DDAA dijo...

Al hilo de lo que dice Fata Morgana, todo el mundo pensaba que Mati Klarwein tenía una amplísima experiencia con psicodélicos y luego resultó que sólo había probado el ácido una vez, mucho después de empezar a pintar en su estilo, y no le hizo demasiada gracia. Otros casos similares serían los de Philip K. Dick, Robert Crumb o Moebius, cuyas respectivas obras podrían llevar a confusiones parecidas. Me alegro de que JC no ponga énfasis en el uso de estas sustancias por parte de Kubrick porque, insisto, las evidencias son inexistentes y los indicios llevan a pensar lo contrario.

jcaguirre dijo...

El caso de AI es curioso. Kubrick trabajó mucho sobre el guión y demás. Finalmente pensó que el toque emotivo-infantil de la película requería un director especialmente afecto hacia lo emotivo y le trasladó el proyecto a Spielberg. El resultado es un final algo pasteloso que empaña el planteamiento general de la película. A mi de la peli me gustó mucho el planteamiento, aunque menos su resolución. En el final hay muchos guiños a la parte final de 2001 aunque lo de la madre en plan Edipo cutre y sentimental resulta poco afortunado.

jcaguirre dijo...

Hola DDAA:

Todo lo que comentas es así ya que un enteógeno no pone nada que no se dé ya en la vida del hombre. Por eso, todo lo relacionado con los enteógenos remite, de suyo, a otros temas: literatura, filosofía, terapia, poesía, arte, ciencia, etc. Lo enteogénico como tal y aislado, creo, no tiene mucho recorrido.

Del tema Kubrick todo son especulaciones aunque yo, personalmente, tiendo a pensar que si tomo. Por lo que veo en sus películas y por la época que vivió. Aunque todo lo que se diga sobre este tema son puras especulaciones. Con todo lo relevante no es si tomo o no tomo sino el uso que hace de ciertas referencias visuales y argumentales.

Fata Morgana dijo...

Realmente no sé tanto de cine como para recordar si antes de Kubrick hubo quien llevara semejantes efectos tan evocativos (en plan enteogénico) a la pantalla... ahora, de repente, me da por pensar en los happenings de la época de Syd Barret, todos experimentando influídos por el ácido a nivel de efectos de imagen, quizá eso se haya fundido luego en el cine. Pero sí que da que pensar que Kubrick los tomara, y no tanto por la imagineria visual en si sino por la proyección del mensaje, por esa cosa de metáfora del viaje por el cosmos como metáfora del viaje interior, el feto al final... pues ni corto ni perezoso, no creo que Kubrick haya querido perderse esa experiencia ;)
Y todo lo que comentas sobre IA es justamente lo que la estropea. Sin embargo, el clima de la película, sobre todo a partir de la resurrección del niño-robot, me resultó emocionalmente inquietante.

jcaguirre dijo...

Hola, Os adjunto un texto de interés sobre cine y LSD que he encontrado por la red.

Sobre la parte final de 2001 comenta que Kubrick encargó la música al grupo psicodélico Pink Floyd aunque al final no se acabó de decidir. Es, creo, un indicio más del interés de Kubricck por el asunto y de los guiños de este director al tema.

http://www.henciclopedia.org.uy/autores/Curubeto/delamente.htm

DDAA dijo...

Aquí se profundiza más en el asunto Pink Floyd:

Blog de Cine.cl » Archivo del weblog » Pink Floyd y Stanley Kubrick

Y, en los comentarios, un enlace a un fanvideo
YouTube - 2001: A Space Odyssey with Pink Floyd's Echoes (Part 1)

Con lo que ha envejecido la música de estos dinosaurios, me alegro mucho de que la cosa no saliera adelante.

Por lo demás, y paradójicamente, el indicio más claro de que Kubrick pudiera probar el LSD o análogos es, desde mi punto de vista, su reserva al respecto, no las lucecitas de colores.

Fata Morgana dijo...

He visto el enlace. Ya me parecía que había antecedentes, pero claro, dentro de lo que sería el cine marginal, y por lo que cuentas de PF y Kubrick, volvemos a lo mismo: en cuestiones de imagen, está claro que los chicos del 68 fueron unos pioneros; quién sabe qué asistentes tendría el amigo Kubrick al respecto. Reconozco que en parte estoy novelando, pero también es verdad que hablamos de una década que resultó ser, con sus fallos y sus logros, un apertor para lo que tenemos hoy en Occidente.
En cuanto a pintura enteogénica, a mí me encanta Carlos Jacanamijoy, que seguramente conocerás, de Putumayo, Ecuador, hijo de chamán y viajero audaz de ciertas lejanas costas.

jcaguirre dijo...

Pues si lo de Pink Floyd, viendo el tema con perspectiva -además acto de fe psicodélico-, habría sido un error garrafal. Una obra maestra no se puede permitir fallos de ese relieve.

Por ejemplo, "Eyes wide shut", película a la que considero una obra maestra, la quasijode Tom Cruise. El hombre hace lo que puede pero eso de navegar por lo onírico, confundiendo y jugando a confundir tanto al personaje como al espectador, queda muy lejos de "hacer lo que se puede".

jcaguirre dijo...

Por cierto, nada tengo contra Pink Floyd pero me quedo con algo menos "en el momento" y, de hecho, más clásico y atemporal para esa escena final.

jcaguirre dijo...

No conozco a Carlos Jacanamijoy-miraré en la red-. Alex Grey me deja muy frío y me gusta bastante Mati Klarwein, aunque como bien dice DDAA no tomo casi.

En realidad de arte o pintura visionaria, el hecho de que tomaran es irrelevante. Por eso me quedo con Gaudí y, también, con un pintor que se llama Villaseñor. Es el maestro de Antonio López y mejora a su discípulo por el toque evocador y encantado de toda su pintura. Villaseñor pone de relieve como "ver" exige de sobriedad y realidad. Es una pena pero a este pintor se le conoce bastante poco.

Fata Morgana dijo...

Personalmente Klarwin me deja tan fría como gray o Amaringo en ciertas pituras. Mi favorito, es HR Giger, amigo de Timothy Leary, un genio del aerógrafo y más conocido popularmente por la creación del Alien. En este campo creo que también se hacen necesarios los artistas que trabajen con la sombra y lo perturbador, y Giger ha sabido hacerlo bien.
FM