domingo, 30 de mayo de 2010

Los Misterios de Eleusis

Indagando en los importantes referentes helénicos encontraremos hallazgos decisivos a la hora de desbrozar veredas de integración de la ebriedad y la modificación de conciencia a la medida de nuestra cultura. De hecho, la memoria de la Grecia antigua, que recorre toda la historia de nuestra tradición cultural, se nos ha revelado siempre como esa como fuente de inspiración inagotable capaz de indicarnos porvenires, declinaciones y potencias inéditas de nosotros mismos. Por eso mismo, el valor de los Misterios de Eleusis en tanto marco capaz de acoger e integrar una cierta variedad de experiencia abierta, hermenéuticamente, a diversos niveles de comprensión y elaboración. De acuerdo a tal referencia vendría a instaurarse un marco ritual, escénico y simbólico sin que por ello nos encontráramos ante el surgimiento de un determinado proceso asociativo institucionalizado alrededor del culto. Lo que no quiere decir que no existiera en Eleusis una escuela de hierofantes y un ritual formalizado y bien enhebrado a partir del saber hacer, la inspiración, la destreza y la propia tradición a la que pertenecían los linajes oficiantes de los Eumólpidas y los Kerikes. Por cierto, una sacerdotisa Eumólpida, Asclepigenia, fue la maestra del importante filósofo neoplatónico Proclo.


En la antigua Eleusis se desarrollaba un acontecimiento de enorme importancia en el mundo clásico. Se celebraban los así llamados Misterios, auténtico faro de la civilización durante muchos siglos. Este acontecimiento estaba abierto, en principio, a todas las escalas sociales –desde esclavos a emperadores- y a gentes pertenecientes a los cultos y las posiciones filosóficas y políticas más diversas. Emperadores, artistas, filósofos, literatos y todo tipo de gentes pasaron por el telesterion de Eleusis. A cada cual, en su propio contexto y diferencia, le correspondía profundizar en la experiencia. De lo que se trataba no era tanto de uniformar ideológicamente o encuadrar asociativamente sino de abrir a los Misterios de la vida desde la emergencia en la experiencia de los propios límites y perfiles de lo humano a partir de la singularidad de cada cual.


Como ya he dicho la celebración de estos misterios se encontraba, en principio, abierto a todo tipo de gentes. No estaba reservado a los miembros de discretas cofradías espirituales. De hecho, el mito del rapto de Perséfone, como todo mito, es susceptible de las más variadas perspectivas y niveles de lectura. En él se aludía a la renovación de la vida, a la integración de vida y muerte en el propio proyecto divino, a la naturaleza mortal del hombre y a su subsistencia en lo no-manifiesto tras la muerte. En Eleusis nos encontramos con una serie de doctrinas que bajo la forma del mito y la poesía indicaban un viático específico para una modificación de conciencia inducida, casi con toda seguridad, por una sustancia visionaria. De hecho, a partir de lo que se deduce de los testimonios conservados es difícil imaginar otro método de modificación de conciencia que no sea el apuntado. En este sentido la hipótesis del cornezuelo de cebada, por su escasa toxicidad y por ser la cebada ingrediente del kykeon o brebaje eleusino, sea acaso la hipótesis más plausible tal y como nos indica el helenista Carl Ruck en el libro “Camino a Eleusis”.


Nos encontramos pues ante un entorno de toma muy bien aquilatado en el que, al parecer, se secuenciaban momentos de oscuridad, capaces de abismar muy poco directivamente en la propia sombra, con representaciones y escenas que ilustraban escénicamente sobre el mito y sus símbolos. El diseño del ritual atendía a un modelo catártico en el que lo determinante era la apertura a esos símbolos de lo sagrado desde su potencia ordenadora. Si atendemos a la importancia que la música y los coros tenían durante la representación del teatro griego cabe suponer que tal representación encontraba en la música un privilegiado soporte. De acuerdo al ritual el hombre experimentaba su dependencia y también su potencia de plenitud en el orden de la vida que expresaban los dioses. Como se hace evidente, participar del ritual exigía de una apertura anímica a los símbolos y los arquetipos manejados y, en esa medida, a las influencias espirituales que resonaban en el alma del hombre… Estamos pues ante un escenario fundamental de apertura del corazón hacia los símbolos divinos desde la estética, la música, los himnos y la representación escénica. De tal apertura dependía la dimensión integradora del propio ritual. Entender los misterios de Eleusis supone entender el teatro griego y su significación ritual, sagrada y catártica.


En Eleusis se celebraban pues unos misterios que confrontaban al hombre con la apertura al espíritu y la finitud. Ante tal tránsito se abría un proceso previo de preparación de la experiencia en el que acontecía una prudente selección de los asistentes. Durante la preparación, que duraba varios meses, se profundizaba en el conocimiento del mito y sus símbolos. Tal proceso arrancaba con la celebración de los misterios menores en el lugar cercano de Agrai. Los misterios menores, de acuerdo al episodio mítico que celebraban -el rapto de Perséfone por Hades- indicaban el desosiego de la conciencia humana ante nuestra condición de seres finitos abocados al rapto de Hades y el retorno mortal a la Nada. Todo el proceso iniciático se ajustaba a la pauta muerte-resurección, finitud-pervivencia. Con todo, la solución del nudo, no venía de la pervivencia de nuestra particularidad. De hecho el propio mito alertaba contra la misma.


La utilización del término Misterio aludiría a un transcender nuestra identidad más contingente, y los estados más ordinarios de conciencia a partir de una determinada revelación de lo divino que dislocaría esa particularidad desde el plano de sentido que vendría a revelarse. La revelación eleusina, entendida como don gratuito ofrecido por la divinidad, en lo sustancial, bien poco dependería de nuestra conciencia, esfuerzo o capacidad de discernimiento cotidiano.  Lo que nos introduce a la receptividad y al desasimiento de sí en tanto condición de una revelación que se nos ofrece como visión que irrumpe y como cualidad de la mirada. Tal será pues la disposición, más allá de nos, capaz de abrirnos a eso que tan intimamente nos excede. Los fragmentos conservados nos remiten  a ese silencio mistérico que queda abierto a una visión que ilumina... De un lado nuestra finitud y silencio. Del otro esa flor que ilumina y libera arraigando en la finitud y el silencio, en la Nada y la pura receptividad del alma... De ahí que se hable de la celebración de un Misterio, es decir, de un más allá, de un plano de transcendencia que desborda, de un darse que, transcendiéndonos, nos acoge en nuestra intimidad elevándonos hasta su medida divina... Sincrónicamente y de la misma manera varias tradiciones amerindias se referirán a lo divino como Misterio o Gran Misterio. Rescatar este sello de la celebración de unos misterios a la hora de la ingesta de fármacos visionarios no sólo dignifica y contextualiza la experiencia sino que además nos incardina en nuestra propia tradición.

Sobre este diseño y durante siglos, Eleusis se convirtió en uno de los faros de la civilización. Filósofos, artistas, poetas y emperadores pasaron por su iniciación recibiendo cada cual según su vaso. Al día de hoy el interés de Eleusis es el del modelo que aporta, desde nuestra propia tradición cultural. Atisbar la síntesis que permita encontrar ese ámbito que demanda la presencia en nuestras sociedades de las sustancias visionarias exigirá del enhebramiento de influencias diversas. La apuesta presente es, precisamente, la de la experimentación y el ensayo de tales síntesis.

7 comentarios:

jcaguirre dijo...

Para adentrase en el tema de los "Misterios de Eleusis" dos libros. "La sabiduría antigua" de Giorgio Colli y el libro conjunto de Carl, Ruck, Gordon Wasson y Hofmann "Camino a Eleusis"

jcaguirre dijo...

Una pequeña errata. El libro de Colli es "la sabiduría griega" no la "la sabiduría antigua". Este libro de Colli es un compendio de citas de autores clásicos sobre los diversos cultos mistéricos griegos.

Fernando Beserra dijo...

Excelente site.

Linkamos ele no nosso site brasileiro: www.enteogenico.blogspot.com

Abraços,
Fernando Beserra

R.A.B dijo...

¡Bienaventurado el hombre en tierras, que haya visto eso! Quien no ha sido iniciado en los sagrados misterios, quien no ha participado en ellos, será un muerto en una oscuridad sepulcral.

R.A.B dijo...

Lo encontré por ahí, pensé que te gustaría...

jcaguirre dijo...

Creo que esa cita es una traducción del Himno homérico a Demeter. Lo recoge Colli en su libro aunque con otra traducción.

R.A.B dijo...

Sí, es un himno homérico, el libro donde figura ni idea.