martes, 4 de mayo de 2010

Súbitamente

El hombre es una planta celeste (Platón)

Súbitamente. Según los modos y maneras de una irrupción que nos hace enmudecer. En acuerdo con un aquilatado y viejo protocolo. Inasible e incognoscible nos inunda; y así nos hallamos en un advenimiento pletórico de vida y vigor, enhebrados en un poder que se muestra, en una potencia vibrante que, irrumpiendo, anima al vínculo y al enlace, a la metamorfosis y a la alquimia, a la visión y a la atención intensa. De su mano asoman potencias y posibilidades, visiones y entendimientos, devenires y tierras vírgenes…



Del otro lado nuestro límite se nos muestra. A veces se atranca y agarrota. De dibujantes que somos nos vemos dibujados y redichos. Nuestro mundo quiebra y acaso un agua turbia nos muestre un reverso familiar. Quizá puedan aparecer ciertos problemas. Siempre habrá quien emerja en la inmensidad oceánica del alma. Alguna figura que llame a nuestra puerta velando esa percepción encendida. Viejas cuentas que nos hablan y nos viven exigiendo su primacía y rango. Como todo, pura imaginación, pura nada. Pura nada que en su porfía pareciera capaz de enhebrar percepción y vida… Y así un aroma de realidad quebrada irrumpe y pugna por ordenar su propio espacio, como posibilidad atendida, como potencia que instaura un sentido escindido y fragmentado, como luz difusa, como imagen que, a codazos, nos enuncia y nos imprime con su sello. Pura nada, nada ruidosa, que sólo en nuestro vigor y atención encuentra su trenza y firmeza entre agitaciones y ruidos.



El alma es medida en su capacidad de silencio, y de la medida surgen perfiles diversos. Desde esos reversos familiares a ese silencio que encara, abre y revela la vida. El juego se despliega y exige de nuestro arte. Una potencia se ofrece para exigir otra: nuestra propia determinación, nuestro propio cristal, nuestra propia geometría, la ecuación de firmeza que nos revela el silencio. Sin embargo, no se trata de un poder al uso sino acaso de un agua en la que nada encuentra posibilidad ni permanencia. Un poder, en torrente e inefable, ajeno a conceptos e imágenes, líquido y dúctil. Nos vemos más allá de nos y eso mismo viene a exigírsenos: Dejar, soltar, aparecer cristalinos, siendo nada y, así, transparentes a la presencia. ¿Qué es lo que irrumpe? Una desnudez que desnuda, un vacío que vacía, una percepción que se enciende. Un cero que acoge. Nada definible. Nada. Una nada sobreabundante y fértil…



No cabe sujetar a la palabra este torrente que emerge, sentidamente, encarnadamente. La identidad se abre como una flor cristalina y sombreada; y allí, desfondados, exploramos, tanteamos, recibimos… Más allá de nos. En anhelo de Unidad y vida…

15 comentarios:

R.A.B dijo...

Hallar la identidad más allá de nos. Me encanta eso. Y al no haber nos, no hay otro a quien confrontar-nos. Y al no haber nos no hay dialéctica sino Unidad.
¿Dónde queda eso?¿Puedes dejarnos una dirección o acaso, una señal? A mí ese lugar me suena...
pero es lo de siempre, Carlos: ¿y qué hacemos con la tercera dimensión terrestre?
ya te digo...

jcaguirre dijo...

Bueno, todo eso está muy de moda -je,je- y hay quien lo utiliza como recetario para la autoayuda e incluso como vulgar mercancia para vivir de los incautos... Me da la impresión que nada de eso, en realidad, tiene nada que ver... Vivimos, en estos temas, en una sociedad saturada de falacias y parodias generalmente "de mercado". Con todo ese tipo de asuntos tienen que ver con tradiciones espirituales muy concretas, nada de "new age"; y esto a su vez no propone nada sino que responde y atiende a posibilidades de la vida anímica.

Lo de la dimensión terrestre complica -y mucho-y en esa dimensión terrestre hay de todo menos justicia... Por eso hay que responsabilizarse, cuidarla, saber lidiar con ella y ordenarla pues sin ella no se llega a sitio alguno.

tula dijo...

Sí, debemos saber manejarnos en el Tonal, para poder hacerlo en el Nagual, al revés es como imposible, faltan herramientas.
Mucho falso profeta si es que uno puede serlo de verdad.

jcaguirre dijo...

A mi, por eso, lo de la psicología transpersonal me deja bastante frío. Una cosa son las cuestiones del espíritu y otras los temas mundanos o psicológicos. Evidentemente tienen sus vínculos pero no de cualquier manera en plan gazpacho. Mucha gente confunde desarrollo espiritual con autoayuda o, en el mejor de los casos, con taller de fin de semana... En fin, la sociedad de mercado...

R.A.B dijo...

Y sí. Pero piensa tú que para no confundir tienes que tener una formación previa, sin olvidar que en ciertas elecciones actúan también factores emocionales o necesidades siempre muy personales y diversas, con lo cual... a veces se hace necesario errar para aprender a elegir. A mí no me parece tan mala la New Age como el enquistamiento en la misma y la imposibilidad de evolucionar más allá de ella. En cuanto a los incautos: ¿cómo no los iba a haber en un mundo donde, como bien dices, hay de todo menos justicia?
Y en cuanto al Tonal... la New Age pasa olímpicamente de ello, ni siquiera lo necesita: la mayoría de sus cultores son clase-media alta, y a ellos va dirigida, que la escacez no tiene por qué estar relacionada con la economía. Como dijo cierto gurú "recibí un dinerito de mi.. tía abuela, y me monté un templo".
Así de fácil, hijos míos..............

jcaguirre dijo...

Je, je... Recuerdo un día en que alguien me hablaba del dinero, a lo Ossho, como de una energía que se coge si hace falta... Me lo decía además como si yo hubiera nacido antes de ayer y me estuviera descubriendo América.

Evidentemente esta persona solía tratar con cierto tipo de personas... Las mismas a las que cobraba en los típicos "talleres exóticos y originales de fin de semana"... Lo que -dicho sea de paso te permite casi cualquier cosa con esa gente... Como bien comentas es gente dispuesta a pagar y dispuesta a entrar en transferencia a la mínima... Y todo por desahogarse el fin de semana y para que les hagan algo de caso... Y esto el que cobra lo sabe perfectamente. Y juega con ello, juega y vive de ello... Y todo esto sin perjuicio de las dosis de sinceridad, más o menos interesada, que pueda tener el organizador de talleres originales...

Al final, a lo mejor, es que no vivimos tan bien en estas sociedades con tanta opulencia...

¿El dinero?... Claro, una energía que clasifica, distingue y escinde a los humanos entre despojados y entre poseedores de dinero... ¿La aristocracia del dinero?... Lo grave es que esto se ponga en relación con la práctica espiritual y se de por justo el orden social existente ya que los que no tienen dinero es por que no lo han merecido. La basura new age... Sobre todo esto hay un libro de lo más gracioso "El supermecado espiritual" de Robert Greenfield y aplicado algo similar al tema enteógenos un capítulo en el libro "El nacimiento de una contraculura" de Theodore Roszak (o Roszaj)...

Responsabilizarse del mundo en el que uno vive no es pensar que uno es un privilegiado económic por la "gracia de Dios" o "del Ser" y que el mercado -y donde a uno le haya puesto- está muy bien sino ser consciente de las injusticias del mundo en que uno vive. Otra cosa muy distinta y muy necesaria es responsabilizarse de la propia vida y de saber ordenarla...

jcaguirre dijo...

Por cierto, el problema no son los talleres sino que se frivolice en los mismos con ciertos temas para nutrirse y ganarse la vida...

R.A.B dijo...

Carlos, se puede decir más alto pero no más claro :) Tengo un post proyectado a propósito de esto... después de que me despache a gusto con los poetas :D Es verdad: te hacen sentir que no tienes dinero porque no te ha tocado en karma, y cuando les sueltas tu verdad -que suele estar muy por encima del aburrimiento y sí, en cambio, más cercana a realidades sociales que ellos ignoran- te sueltan el rollito Eckart Tolle. O el Curso de Milagros, que le conozco de cerca, así que sé bien de qué hablan (advaita occidental+sociedad de mercado). A Tolle empecé a leerlo para poder despellejarlo a gusto :D pero mira... es que ni ganas me dan...........
Cuánta farsa, Ser mío...
jejejje...
(y los cursos online cuestan 1200€).

jcaguirre dijo...

Sobre Tölle recuerdo un comentario de una Maestra Zen sobre su obra. Decía escépticamente, "si lo que dice está muy bien pero hay que llevarlo a la práctica...". En realidad, es muy fácil jugar en el lenguaje con ciertos estados de conciencia y parecer lo que no se es...

Como se hace evidente esta Maestra Zen sabía que lo que dice Tolle no apunta a un libro de recetas de autoyuda -así se nos vende- con el que componer una cataplasma ideológica a la que agarrarse intelectual, vital y devotamente para sentirse bien...

Y así es, con el Vedanta se montan enormes tinglados -conozco varios- que degradan el Vedanta en mera autoayuda para oficinistas y empleados varios agobiados existencialmente por el capital y dispuestos a consumir todo tipo de remedios eficaces...

Todo esto nada tiene que ver ni con el Vedanta ni con la mejor lectura posible de lo que dice Tolle... Dicho de otra manera desindentificarse de la estructura egoica, emociones y pensamientos, nada tiene que ver con adoptar un pensamiento por el que uno se desidentifica de esa estructura egoica... En realidad esto no es más que una cataplasma existencial además de un lujo que nos sirve mientras no nos toquen grandes problemas personales...

jcaguirre dijo...

En realidad eso de "desidentificarse" nada tiene que ver ni con adoptar pensamiento "ad hoc" alguno ni con motivación desidentificante alguna que uno decida adoptar.

Anónimo dijo...

De risa eso que los ricos se lo merecen y los pobres también. Una cosa es que haya que saber montárselo en la vida, otra que uno participa evidentemente en cómo es su mundo y su bolsillo y otra que no haya injusticias...

R.A.B dijo...

Pero es que al intentar desidentificarse, inmediatamente se adopta un pensamiento, el que sea, el de turno... Y ése es el objetivo del gurú: la solución mágica en un cursito de 30 0 40 días con un retiro previo de fin de semana en las Alpujarras. Conozco gente que aplica compresas conductuales bajo la etiqueta de terapia transpersonal :) Cambias un programa mental por otro, dicen. "La mente es algo muy amplio... oh ohhh misterioso, sibilino", pero resulta que puedes reprogramarla en un cursito. De 40 días. Toda una vida de traumas y abusos reprogramada en 40 días: ni Mandrake conseguiría algo así.
En cuanto a lo que dices de los empleados de oficina, es que es triste, sobre todo si se piensa en que esa gente -normalmente funcionarietes con la vida asegurada en una paga de la que se quejan a lo Kafka, aunque les sobre para vivir- están ABURRIDOS, no necesitados, y más que gurúes lo que necesitarían es que alguien les suelte, como le decía a una amiga hoy, en una aldea de África sin equipaje, o en una favela en Río, por decirlo suavemente. Nada mejor que eso para desarrollar la conciencia. Eso y un viaje de ayahuasca se pasan raspando.

tula dijo...

Desde luego, el espíritu o el acceso a él no es mental sino observación, atención e introspección personal pragmática.
No se puede transformar el mundo desde el sillón...

Raticulina dijo...

No, no se puede sujetar a la palabra ese torrente, pero tú te acercas y te sumerges en él con la palabr para hacérnoslo reconocible.

jcaguirre dijo...

La tarea de la palabra es servir de estación en la integración de la propia experiencia. La palabra no es la experiencia pero deja constancia de nuestra expresión y de la vida que brota de esa experiencia. Es como una resonancia y un rememorar. Si, además, la palabra a alguien le transmite algo que le resuena pues mira que bien.