viernes, 27 de agosto de 2010

Raimon Panikkar

Vivimos en una sociedad poco púdica; con escasa tendencia a valorar lo propio y entregada a las modas y elaboraciones intelectuales que vienen de fuera. Ejemplo de lo dicho, un ejemplo entre otros tantos, sería el silencio de toda la “familia transpersonal” ante la obra de autores como María Zambrano, Eugenio Trías o Xavier Zubiri; pensadores mucho más a la altura que algún que otro subproducto californiano si es que atendemos a las cuestiones del espíritu. A esta lista de nombres podríamos añadir el de Raimon Panikkar, acaso el autor más internacional y traducido que ha dado nuestro país en las últimas décadas. Como se hace evidente no voy a descubrir ni la altura ni la relevancia de su obra. En mi recuerdo quedan las deliciosas lecturas de “El silencio del Buda” o “La trinidad”, auténticas obras de referencia en su ámbito de investigación y estudio. Raimon Panikkar ha muerto hoy mismo y desde este blog le quiero rendir mi personal homenaje. Tuve la fortuna de conocerle. Le envié un ejemplar del libro “Visionarios”, un libro que edité sobre enteógenos y experiencia visionaria hacia el año 2000. Muy amablemente contestó a mi envío con una breve nota manuscrita de agradecimiento en la que, sin transmitirme prejuicio ni censura alguna, me animaba a la prudencia en estas lides. Meses después coincidimos en un curso de Verano en San Lorenzo de El Escorial. Me presenté y tuvimos una interesante y dilatada conversación, junto con otros amigos, sobre todo tipo de temas de interés. De él recuerdo su excelente, dulce y cordial presencia. A sus años era alguien tremendamente vivo que rebosaba salud anímica y capacidad de comunicación. En realidad, estaba ante uno de los pocos maestros vivos con los que contábamos. Todo un lujo existencial.



El sentido de incluir una referencia a Panikkar en este blog es precisamente el carácter de su obra. Una obra dedicada en cuerpo y alma a indicarnos un acercamiento riguroso a ciertos procesos de refinamiento anímico y expansión de la conciencia que pueden acontecer en la vida del hombre. Esos mismos que el encuentro con las sustancias visionarias puede indicar y dinamizar. Acercarse a cierto tipo de procesos personales, los que nos instalan en el Misterio y abren nuestra capacidad de experiencia y percepción, exige tener muy presente las palabras de los sabios y viajeros que recorrieron tales veredas. A eso mismo dedicó su vida Raimon Panikkar, a dejar testimonio de un acercamiento vivo y riguroso a las cuestiones del espíritu a través de la glosa, el comentario y la revitalización de diversas tradiciones espirituales. ¿Tradiciones espirituales?... En efecto, ahí es donde, desde praxis diversas y desde una gran diversidad tipológica y de lenguajes, se han desarrollado los saberes humanos que tienen por objeto la toma de conciencia y la consolidación de tales procesos de expansión e integración de la vida anímica. De ahí la pertinencia de convocar la obra de Raimon Panikkar si es que atendemos a las propias potencias que revela la experiencia enteogénica. Tradiciones espirituales… Cada una con su diferencia y su propia manera de acercarse al Misterio. No en vano será el propio Panikkar quien nos advierta sobre el perennialismo y esa noción de una sophia perennis metatradicional y unánime que culminaría toda sabiduría espiritual. La rigurosa perspectiva de Panikkar también nos alertará contra la falta de rigor de la new age y sus gazpachos delirantes…



Mucho avanzaríamos en todas las problemáticas y desafíos que rodean los enteógenos si hubiera quienes, haciendo una pausa y lejos de todo prejuicio, dedicarán su tiempo a adentrarse en la palabra de autores como Panikkar. ¿Acaso no se trata de consolidar y de traer a la sobriedad las intuiciones que puede depararnos el encuentro con las sustancias visionarias?. Como bien sabía Huxley si algo exige lo dicho será la confrontación seria y honesta con las palabras de quienes transitaron ciertas veredas. Una evidencia: La experiencia enteógena mide al experimentador. Y el ámbito en que tal medida se muestra con mayor contundencia es el de la vida cotidiana; en el sentido y en los frutos que pudieran aflorar.

10 comentarios:

hiniare dijo...

Creo que todos los que hemos sentido alguna curiosidad cultural o espiritual hemos acabado leyendo a Pannikar. Su vida no ha podido ser más fructífera y nos ha dejado un gran legado para ir descubriéndolo. Yo al menos seguro que volveré a él a menudo.
El maestro seguirá enseñándonos.
Saludos,
h.

jcaguirre dijo...

Hola Hiniare. Completamente de acuerdo contigo. Se nos ha ido un Maestro pero nos ha dejado su palabra. Uno de los grandes como teórico del espíritu y filósofo pero también como hombre del camino.

little fields dijo...

Hola JC; no he tenido oportunidad de leer a Raimon Panikkar. Espero hacerlo en breve, gracias por la inspiración y por tu blog.

Besos C.

RAB dijo...

Yo tampoco lo he leído aún. Pero me gustan los pensadores ecuménicos, así que lo tendré pendiente. Qué lujo haberle conocido :+

juan gonzález dijo...

Felicidades por tu blog, José Carlos, ¡muy oportuno!...y gracias por las referencias sobre Pannikar, cuya obra desconozco (¿alguna recomendación en particular para neófitos?).

¡Abrazos desde México!
Juan González

jcaguirre dijo...

Hola Juan, disculpa el retraso en la respuesta. El libro que uno pueda leer de Pannikar depende del área de interés que tenga cada cual. Pannikar ha tratado diversos temas, desde el Budismo (El silencio del Buda) al Cristianismo (La Trinidad). Quizá un libro más que recomendable que trata de temas espirituales de un modo más general sea el de "Iconos del Misterio"

jcaguirre dijo...
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jcaguirre dijo...
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jcaguirre dijo...
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jcaguirre dijo...

He puesto el enlace a una buena web dedicada a la obra de Panikkar en "Rutas de navegación".

www.raimonpanikkar.org