lunes, 20 de diciembre de 2010

La sombra

La sombra no es más que ruido y remolino que nos ciega y ensordece. Un ruido trepidante que con persistencia brota desde fuentes lejanas y remotas. Ahí las aguas nos manan y nos dicen. En la fidelidad que nos brinda la sombra nos vemos negados; licuados en un agua turbia que destrenza formas, anhelos y geometrías. La presencia se desdibuja, la sordera crece y la conciencia se percibe frágil. El alma siente su pérdida… No me refiero, huelga decirlo, a esa agua cristalina capaz de toda forma y trazo, más allá de todo y de sí. Estas aguas amargas, veteadas de sombra, no fluyen, burbujean. Burbujean saturadas de memoria y pasado. Nos dicen, nos viven, nos demandan, se nos confrontan; desde una lejanía remota; desde una ausencia ubicua y envolvente. De su mano arrancamos a vivir. Recibimos el lote asignado por la parca. La nostalgia por los paraísos perdidos acompaña la sombra. Sin embargo no cabe retorno alguno. Esto es la vida que fluye. El gran río. La necesidad y su cincel.


En las profundidades marinas y entre aguas casi estancadas encuentra su residencia el fragor de la sombra. Entre un mar de sargazos pardos y aguas salobres; entre algas escurridizas y en penumbra. Ahí surgen corrientes frías de agua turbia; en el mismo seno de ese agua aderezada por golpes secos que como fósiles del alma pronuncian nuestro nombre. La conciencia sabe de sus ecos. Los escucha ocultos en algún disfraz. Emergen con violencia y rompen en ola. Y esa ola a veces nos congela el rostro… La fuerza del disfraz, su tremenda gelidez, se nutre de esas aguas turbias y estancadas y del colosal poder que retienen. De ellas, cojitranco, aun mana el eros que nunca fue, aguardando su momento. Y así esas fuentes no son sino grietas en la piedra brava del alma, secuencias de gelidez, fracturas de tiempos pretéritos que nos demandan atención y cuidado, cicatrices abiertas. Por eso la sombra nos demanda calor, calor y cuidado, atención y respeto, nunca rechazo. La sombra anhela a quien sin miedo escuche su viejo susurro, su vieja cuenta, su ancestral demanda de atención, la vitalidad que esconde. En el cuidado de la sombra la vida viene a liberarse. Estamos ante un gran arcano. Ese arcano en el que con ligereza y templanza se juega la vida. Hubo quien lo llamo atención amorosa –eros-. Hubo quien la llamo dialéctica-logos-. Hubo quien lo llamo Misterio...


De todas aquellas maneras el alma sabia nos indica sendas de vida. Nos ilustra de errores y errancias acaso necesarias. El viaje del alma. Más allá de nuestra piel, más allá de todo, siempre más allá. En permanente praxis de finitud. En tenaz liquidación de territorios, artificios y demás imágenes privadas. Hacia el agua de la vida. Desde sí y hacia sí.


Sin templanza y figura la sombra nos destrenza y descompone. Por eso la sombra nos demanda esa geometría calurosa y esa capacidad de vida que sobriamente la acoge. Con todo, la figura de vida siempre será figura de Nada... Me estremece cómo la riqueza de la vida del alma siempre sabe. Sabe por sí misma. Sabe a nuestro pesar.


Y así me veo atravesado por la vida y sus bravas escenas. Luces y sombras sincrónicamente me atraviesan aleteando al unísono. La sombra emerge con sus máscaras y me descubro constatando nuestra fragilidad en la universalidad de la máscara. Su troquel ubicuamente abraza y ubicuamente ciega. Nos revela ciegos o más bien cegados. Más allá de toda polaridad no soy más que el liviano papel en el que luces y sombras revelan su trazo y componen su mito. Soy un caleidoscopio. El escenario vivo de un encuentro pictórico. Ahí arraiga el Misterio. Más allá, siempre más allá.

3 comentarios:

tula dijo...

....otros le llaman "Espíritu",.
... pero lo bueno es que lo sabe todo del "todo" y se puede manejar en éste....solo tenemos que acallar la mente y el misterio florece.
Nuestro ADN tiene la mayoría de las respuestas y el cuerpo sabe.

Jose Carlos: muy bellas reflexiones.

un abrazo en este convulso solsticio.

jcaguirre dijo...

Pues si, la palabra espíritu no es sino la irreductible creatividad de la vida; una creatividad que opera más allá de nuestras películas.

jcaguirre dijo...

Por cierto, féliz solsticio