domingo, 2 de enero de 2011

Kosmogonia: Ciencia de la salud

En el origen fue la vida y la vida irrumpió en el tiempo, y el tiempo atisbó su orden y medida. Ahí la vida nos tocó revelando su sentido. Nos tocó como cuerda de arpa que escuchara su armonía. Hubo quien recordó no ser más que una nota, una nota en el ritmo, en la geometría de la vida. Este darse tuvo de vibrar momentáneo, de plenitud que se insinúa, de poder del que brota ese manantial que dicen; el del agua viva. Desde tal atalaya se divisaba, sobreabundante, el gran mediodía, la gran salud. Esa salud privilegiada que mana de la medida fina y de la forma propia.


La salud manando nos dice, en su ritmo y en nuestro canto. Y así, la vida se hace en el caos; al encuentro de su ritmo y geometría.


La luz nos mostró su destello y desde ese destello se insinuaron veredas y plenitudes. De una nada de luz nacieron dualidad y cuaternario. Del cuaternario brotó un pájaro de fuego. A su grupa me vi alzado, cabalgando al re-encuentro de ese origen. En tal compás mi cuerpo se hizo piedra, una piedra sabia que sabía de toda forma. La carne, iluminada, quedó penetrada por la vida. En esas, a la vida salí corriendo. Ebrio de belleza mi compañera fue la noche iluminada y envuelto en esa noche la tierra me acogió en su seno. Arrebatado de alegría y entre encinas atisbé esa belleza ubicua en la que todo encuentra encaje. El Kosmos se mostraba Uno; se expresaba en Todo. Mi medida era verlo, verlo y cantarlo, verlo y festejarlo, verlo y vivirlo. Ahí no me reconocía, y reconocerme me abismaba haciéndome perder mi atalaya. Y así vi la importancia de estar suelto, de ser no-siendo.


Una senda quedó abierta, una senda a transitar. La de la mirada sin estruendo ni dueño. Retorné con mi gente. Al parecer bebí un vino recio.


Kosmogonía. Canto de la vida. Ciencia de la salud. En los bosques te cantaban en la penumbra del coraje. Mirando al norte. Hen kai pan.

2 comentarios:

rab//. dijo...

Nos toca, al parecer, retornar con nuestra gente. Ha llegado por fin el momento tan largamente esperado, el del vino recio (qué buena metáfora) de la lucidez.

tula dijo...

La senda, ....esa senda.
un abrazo