viernes, 17 de junio de 2011

La ayahuasca en Europa: Los noventa (precedido de un preámbulo)

La presencia y el proceso de recepción de la ayahuasca en Europa vive momentos inciertos. Buena muestra de ellos son la serie de detenciones acaecidas en diversos países europeos en los últimos tiempos. El panorama es complejo y ambiguo ya que a este panorama represivo se suma la creciente toma de conciencia por parte de diversas élites políticas y judiciales a propósito del agotamiento de las políticas prohibicionistas; lo que está abriendo ya nuevos escenarios. Pocas políticas han fracasado tanto como las prohibicionistas. Hasta el punto de formar parte de la problemática propia de las drogas en nuestras sociedades modernas. Delimitar tal problemática, la del mercado negro y la prohibición, nos lleva a constatar las insuficiencias de las meras dinámicas de mercado y de las leyes de oferta y demanda a la hora de amparar los contextos antropológicos de cualquier uso de embriagantes imaginable. De hecho uno de los condicionantes que nos vienen conduciendo a la problemática situación que la ayahuasca padece en Europa, al día de hoy, es la creciente organización de su distribución desde estas leyes del mercado: cualquiera ofrece, cualquiera compra.


No me quiero extender en este importante tema de cómo troquela el mercado el acceso a la ayahuasca. Otras entradas habrá. Me limito a indicar cómo los usos de embriagantes en cualquier sociedad llevan de la mano entornos y contextos de uso específicos que dan cuenta de un determinado saber hacer. No estamos pues ante meras ofertas de mercado ofrecidas y consumidas de cualquier modo, sin arte ni saber hacer alguno, sino ante marcos y texturas antropológicas elaboradas y regladas. Aquí la regla es expresión de una necesidad respecto del embriagante. La expresión de un saber hacer y de una serie de modos y maneras que facilitan el acceso a los beneficios propios del uso de ese embriagante. Como bien dijera Antonio Escohotado la ebriedad acaso sea una de las Bellas Artes. De ahí que, lejos de toda corrección política, ésta exija de sus protocolos si es que perseguimos sus mercedes. Creo que conviene recordar cómo la etimología de fármaco -pharmakon- alude no sólo a medicina sino también a veneno; según se use con destreza o ignorancia. Pharmakon… Pocas palabras expresan tan bien el perfil propio de las sustancias y plantas visionarias. Tal carácter de pharmakon nos deja a las claras la necesidad de saberes, protocolos, contextos, marcos... También de ciertas reglas y de ciertas exigencias; de cierto saber hacer. Si algo yugula la radicalidad prohibicionista será precisamente la emergencia y desarrollo de tales contextos…

Sirva lo dicho de preliminar a la situación de la ayahuasca en Europa. Su recepción arranca en los noventa y la caracteriza algo tan llamativo como su capacidad para sustraerse al mercado negro de drogas. El hecho de que la ayahuasca no viniera a ser distribuida por el mercado negro suponía su distancia respecto de las típicas problemáticas inherentes al mismo. En concreto me refiero a los típicos problemas de adulteración, usos completamente descontextualizados, oferta y demanda caótica, etc. En este sentido estamos ante un escenario privilegiado, ante un auténtico laboratorio antropológico en el que la libertad tantea el hallazgo de la necesaria forma exigida al uso de enteógenos. Esa libertad tendrá como condición la distancia respecto de un mercado negro troquelado desde la propia prohibición y desde el perfil de consumo promovido por tal escenario. Otra condición será la escasísima relevancia penal de estos ambientes desde el punto de vista del tráfico de narcóticos. Tal libertad se traducirá en esbozos de aproximación a esos contextos capaces de dar cuenta de las posibilidades abiertas por el uso de ayahuasca u otros enteógenos. Esos mismos cuyo desarrollo profetizara Ernst Junger para el siglo XXI.


Desde la creatividad subyacente a tal panorama fueron perfilándose, en la década de los noventa, contextos de toma orientados desde la investigación, los modos de espiritualidad fronterizos, el desarrollo personal y el análisis psicológico e introspectivo. En tal matriz coincidían, con bastante naturalidad, lo mejor de la tradición psicodélica y contracultural, las referencias terapeúticas o la creciente influencia de diversas tradiciones ayahuasqueras brasileiras. Estar fuera del mercado negro suponía tanto estar fuera del exclusivo primado del beneficio económico como de las típicas sociologías y tipologías humanas que promueve ese mercado negro. Quedando poco espacio para al negocio y no existiendo venta alguna, el uso de ayahuasca venía a ordenarse desde criterios bien diferentes a los del mercado negro. Acaso criterios más vecinos a lo que sería un discreto consumo compartido de investigación que, lejos de todo proselitismo, sabía administrar su propia discreción y los tanteos que realizaba. En esos tiempos se era muy consciente de que tal panorama tenía como condición la escasa visibilidad de los ambientes ayahuasqueros. Por lo demás el acceso a tales ambientes dependía de un boca a boca y de un contacto directo que operaba como un eficaz criterio de selección capaz de asegurar la madurez del propio experimentador.


Así fueron los noventa en Europa y su nítido perfil investigador y de ensayo. Ya entonces se iban apuntando las apelaciones a la libertad religiosa y de conciencia como referentes de reivindicación para consolidar socialmente tales entornos. En esos tiempos se asentó, como ya he indicado, la influencia de esas tradiciones religiosas brasileiras, las cuales avanzaban en sus propios procesos de legalización y normalización. Con el tiempo tales procesos terminarán por alcanzar la legalización de su uso no ya sólo en Brasil sino en países como Estados Unidos. Al tiempo los noventa, ya al final, vieron cristalizar entornos más laicos pero completamente comprometidos con ese horizonte de investigación y terapia integral. También los noventa fueron un tiempo de auge de los llamados entornos psiconaúticos en tanto madurez devenida de los modos de toma provenientes de una perspectiva más contracultural. En los mismos, gentes veteranas, muchas veces con experiencia en temas de meditación, tomaban en pequeños grupos con la música y los silencios como referencia de la propia experiencia. La psiconaútica, una libérrima y segurísima manera de tomar enteógenos que si de algo depende es de la propía veteranía y madurez de los asistentes..

De un modo u otro, para todos esos contextos, la ayahuasca venía a considerarse desde una perspectiva más amplia que incluía su uso como parte de una praxis de desarrollo personal. La integración de los efectos de la ayahuasca y no el mero experimentalismo era lo que venía a recibir la atención preferente. Siendo así las cosas no nos debería extrañar el interés de ambientes muy serios de meditación por las posibilidades abiertas por el uso de ayahuasca. Tampoco la re-evaluación e investigación de sus posibilidades terapeúticas. Los noventa, unos años decisivos para la reactivación de todo tipo de estudios sobre los fármacos visionarios. De ahí venimos.


El cruce del milenio enriqueció y constató el ritmo de despliegue de tal panorama. A la influencia de esas tradiciones brasileiras se añadiría la del curanderismo amazónico de raíz nativa o mestiza, el cual empezaba también a disfrutar de un marco legal en sus países de origen. La propia discreción y penumbra de la que disfrutaban estos ambientes permitió el desarrollo de las líneas apuntadas en un absoluto experimento antropológico no exento de contradicciones. Algunos entornos laicos de experimentación y trabajo con ayahuasca constataban discretamente su propio desarrollo en amplios contextos de desarrollo personal. La fertilidad del experimento mostró las posibilidades de dejar hacer a la creatividad humana así como la capacidad de atisbar esos contextos capaces de dar cuenta del uso de enteógenos. Ahí nos quedamos, en un tierra libre en pleno proceso de investigación, tanteo y desarrollo. Ahí empiezan los problemas.

3 comentarios:

tula dijo...

Muy interesante, desconocía y desconozco todo lo relacionado con la Ayahuasca, supongo que uno no va a ella sino que ella viene a ti, como todo.
un abrazo.

jcaguirre dijo...

Hola Tula, un placer. En la siguiente entrada continuaré con la evolución de esos ambientes ayahuasqueros en esta primera década del siglo XXI.

DDAA dijo...

De interés general (recogida de firmas, parar los pies a esta chusma inmunda, etc.)

"La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de la Organización de Naciones Unidas (ONU) acaba de publicar en su página web su informe anual sobre la situación de las drogas en el mundo en el año 2010. La JIFE incluye, dentro de sus puntos, algunas recomendaciones preocupantes, principalmente, una propuesta para que los gobiernos fiscalicen plantas tradicionales como la Ayahuasca (una cocción preparada con plantas tales como Banisteriopsis Caapi y Psychotria Viridis) y la Tabernanthe Iboga, entre otras, menospreciando sus importantes funciones como medicinas tradicionales, como sacramentos y como herramientas terapéuticas de uso transcultural (que son las principales aplicaciones que vienen dándose de estas medicinas tradicionales en sociedades de todo el mundo), y poniendo en peligro el avance de la investigación científica con estas plantas y el desarrollo de prácticas terapéuticas occidentales implementadas con plantas tradicionales."

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