lunes, 3 de septiembre de 2012

El viaje a Oriente: Richard Alpert(Ram Dass)

Como se hace evidente el Occidente moderno, en estos últimos siglos, ha realizado enormes logros desde el punto de vista científico-técnico. Con todo, tales logros, por el propio paradigma de conocimiento en el que se apoyan, encuentran territorios inéditos y sendas irreconocibles. Además, la circunstancia de que tales logros hayan ido de la mano de ciertos olvidos acentúa, aun más si cabe, las carencias que observamos en la cultura dominante respecto de determinadas potencias de nuestra vida anímica. El hecho de que la complejidad de la conciencia y tales potencias resulten completamente opacas para la vigente ilustración tecnocientífica, férreamente asentada en el primado y posibilidades de la conciencia ordinaria, fue, precisamente, lo que llevó a Ernst Jünger a considerar la pertinencia del uso de fármacos visionarios en nuestro tiempo. Toda una detonación capaz de licuar los límites de la conciencia ordinaria y de dejar constancia de sus troqueles.

Nos movemos, pues, en un tiempo de tremendos auges pero también de grandes indigencias. Lo que invita a dirigir la mirada hacia esas grandes tradiciones que han sabido dar una atención prefente a las potencias de la vida anímica y sus estados. De ahí que comparta la necesidad de cierto viaje al Oriente con el fin compensar esas carencias y esos olvidos. No se trata de que a Occidente le sean ajenos determinados asuntos; más bien se trata de tantear saberes y praxis capaces de rememorar lo olvidado y, al tiempo, de aportar nuevas referencias y contextos para atisbar esos futuros inéditos que superen las limitaciones de nuestro tiempo.

La pertinencia de esta mirada a Oriente ha sido afirmada por muchos a lo largo del pasado siglo. Personalmente creo que este viaje encuentra en el Budismo, lejos de todo folklore y de toda vulgarización new age, el rigor de una trasmisión capaz de responder a que tal viaje haya de ser de ida y vuelta; desde nuestra intimidad hacia nuestra propia cultura. Oriente si nos aporta algo es un saber vivo y centrado en esas posibilidades de la vida anímica casi olvidadas en Occidente; precisamente las posibilidades que emergen o pueden emerger al encuentro de los fármacos visionarios. Si ese viaje a Oriente es casi una necesidad para el Occidente moderno en general para aquellos interesados en las experiencias con enteógenos es, desde mi punto de vista, casi una urgencia.

Valga este preámbulo para introducir a Richard Alpert y su pasaje al Oriente. Desde su época de profesor universitario en Harvard, como alter ego de Thimoty Leary y pionero al encuentro de la psilocibina, la mescalina o la LSD, a su posterior inmersión en el bhakti-yoga como discípulo de acreditados maestros como  Neem Karoli Baba o Swami Muktananda. El de Alpert -su nombre hindú es Ram Dass- fue un auténtico viaje al Oriente y en concreto a la India. Personalmente he de reconocer que el folklor hinduista y el milagrerismo proclamado y exultante de muchos sabios hindúes se me hace algo barroco y bastante ajeno pero no seré yo quien no destaque el enorme caudal del universo de la sabiduría meditativa hindú y de sus tradiciones espirituales. Es más, cierta inmersión, aunque sea meramente intelectual, en las sabidurías de la India la veo casi como una necesidad para los interesados en discurrir por ciertas veredas. Y eso por mucho que en la India se haya consolidado toda una espiritualidad de sucedáneo para occidentales despistados o por mucho que la new age haya encontrado campo abonado en la parodía de las referencias hindués.

En fin, ahí van algunos videos de Alpert –Ram Dass- que dejan el testigo de su evolución y de su peculiar pasaje al Oriente. En ellos, más allá de las distancias y las cercanías que nos suscite su discurso, encontramos una determinada mirada y un tanteo de ese viaje al Oriente. Este es el viaje de Richard Alpert. Desde la psicología contemporánea y las terapias psicodinámicas al bhakti-yoga. Desde los fármacos visionarios a la Seva Foundation y a la promoción del bhakti-yoga en USA. Acaso su figura haya quedado relativamente opacada tras la del circense Leary pero lo cierto es que la extensa obra de Alpert -casi sin traducir al castellano- nos muestra tanto su biografía como su coherencia. Desde los años en que escribiera "La experiencia psicodélica" junto a Leary y Metzner o "LSD" junto a Sidney Cohen a libros como "Paths of God: Living the Bhagavad Gita" o "Be here now" considerado éste último uno de los legados más importantes de las inquietudes espirituales de los años sesenta y del movimiento hippie.


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1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias por el aporte.
Tula de Fractales