sábado, 5 de enero de 2013

Eyengui: La visión de la iboga

Con esta entrada profundizo en mi intención de asomarme a esos rastros que nos puedan hacer más comprensibles los universos chamánicos y el uso que esas tradiciones ancestrales hacían de las plantas visionarias. En concreto ofrezco al visitante del blog el visionado de“Eyengui, el Dios del sueño”, una magnífica película muy cercana al género documental. En la misma, los pigmeos nos muestran su mundo, su sensibilidad y también el uso que hacen de la iboga a través de lo que sería un determinado arte extático. Desconfío del uso tan extensivo de palabras como chaman o chamanismo aunque reconozco su utilidad para nombrar a esas culturas de la physis[1] que viviendo completamente integradas en ella la veneran en su creatividad y en su potencia. En esos mundos, los saberes del éxtasis, en sus diversas variedades, son viático de salud, escena comunitaria, danza, experiencia mántica y mistérica, vía abierta a las tramas ocultas del mundo ordinario, teatro, ritual, terapia, espacio lúdico… Observamos pues muchas esferas antropológicas antes de que quedaran separadas en las civilizaciones históricas. Esto es importante ya que permite indagar en las conexiones entre todas esas esferas y, también, en el sentido que anima a todas ellas..

Eyengui es una gozada de película. Da gusto verla. Expresa ese mundo ancestral en que lo acontecido, muy rápidamente, no se transforma en historia sino en narración, en cuento, en fábula y en literatura ejemplar. En este sentido viendo esta película estamos ante un documento de excepción sobre el origen y la forja de los mitos, esas narraciones ejemplares que, según Aristóteles, nos indicarían viáticos y modos de plenitud del ser del hombre. Lo acontecido se transforma en cuento, se comunica oralmente con una clara intencionalidad pedagógica -o de paideia-y así pasa a formar parte del bagaje de narraciones de la tribu. Un bagaje, por cierto, con sus modos de re-elaboración y sus variantes sobre un mismo tema. Todo un botón de muestra de cómo opera el pensamiento narrativo; la creatividad y la imaginación al encuentro de las necesidades con las que queda confrontado el hombre. No olvidemos que la finalidad del pensamiento narrativo es transmitir un legado sapiencial, ofrecer perfiles de formación del carácter y de integración de la vida anímica y, finalmente, abrir a la vida e indicar un“saber vivir”.

La película nos introduce a un hecho real que le sucedió a una tribu de pigmeos baka asediados por las madereras y los trabajadores bantúes a sueldo de estas madereras. Ante la irrupción del orbe tecnificado, la propia selva como entorno entra en crisis. Desciende la caza, se rompen los equilibrios naturales y el Dios Eyengui calla. Ya no se comunica con los pigmeos a través de sueños y visiones como era costumbre. Eyengui es el gran espíritu, el espíritu supremo, el Misterio de la vida que todo lo acoge, la selva como totalidad. Es algo más que el bosque con sus animales y sus plantas. Lo es todo; con su sentido, sus equilibrios y sus escenarios de conflicto; todo, con sus plenitudes y sus crisis, con su belleza y su decadencia, con sus auges y sus modos de degradación. Lo es absolutamente todo, integradamente, sin escisión alguna. Eyengui es la selva en su totalidad… En el hogar de los señores de la selva, teniendo a Eyengui a la vista, todo se revela diferente y muestra sus secretos. En palabras de los pigmeos que acceden a esa visión “allí todo es diferente”… A ese arte definitivo, intimando con el espíritu de Eyengui, apelaran los pigmeos baka para superar sus problemas. Eyengui es la selva pero la selva para un pigmeo, siendo selva, nos introduce en una reflexión metafísica y ontológica en toda regla.

Como decía la película es casi un documental en el que los protagonistas son los mismos pigmeos que padecieron la odisea que se nos narra. Así esta se convierte ante nuestros ojos en un cuento ya que es contada desde la mirada propia de esta tribu y desde su sensibilidad comunitaria, mágica y espiritual. Lo acontecido se transforma en una historia de Eyengui. Finalmente la fábula ejemplar es transmitida oralmente a los niños con fines educativos y pedagógicos de tal suerte que queda asimilada al bagaje mítico de la tribu.

Para poder contarnos y transmitirnos algo tan singular la tarea de dirección y guión, llevada adelante por Javier Novoa, necesariamente, ha de ser tan brillante como especial. Brillante por lo difícil de narrar un cuento que, sin embargo, es casi un documental y especial por quedar abierta la historia a la mirada y la sensibilidad de los propios pigmeos. El resultado es tan poderoso y amable como la cultura de esos hombres pequeños de la selva. Me encanta ver a los pigmeos jugando, transformando lo cotidiano en un juego, en un ritual, en una representación, en un ceremonia que lo eleva, en un tiempo sin historia permanentemente cualificado por esos escenarios y esos juegos. Allí no hay historia sino rito, juego y narración ejemplar.

Para nosotros, humanos pasados por tantos milenios de civilización y de historia, asomarnos a la vida de los pigmeos no puede dejar de abismarnos. Tan distante, tan íntima, tan sencilla, tan poderosa… No comparto el mito del buen salvaje ni pienso que la vida de estos pueblos sea un paraíso -sencillamente disponen de ciertos recursos- pero sí estoy dispuesto a reconocer los valores de esas culturas ancestrales a las que apreciamos y valoramos tan poco. A este respecto entiendo muy poco la pulsión de tantos contemporáneos de denostar las culturas que nos son ajenas, magnificando sus contradicciones, con el fin de engrandecer la propia.

En este sentido, la película nos muestra con nitidez la complejidad metafísica y la elaboración estructural de un sistema de ideas y de unas elaboraciones del imaginario que se nos ofrecen vertebradas desde un magnífico ejemplo de pensamiento narrativo. El henoteismo[2] que muestran los pigmeos es evidente y es que, como muchos teóricos de la filosofía de las religiones y estudiosos de religiones comparadas nos indican, la distinción entre monoteísmo y politeísmo acaso dé muy poco de sí, ya que la cuestión de la Unidad está en el sentido y la fibra más intima de muchos panteones supuestamente politeístas. De hecho, entre los pigmeos baka el origen y el sentido armónico y unitario de la multiplicidad de los espíritus y de la exuberancia vida, peligros incluidos, constituye la referencia espiritual de privilegio. Junto a este plano de Unidad, centrado en Eyengui, el animismo en tanto indicación del plano de la Multiplicidad es la otra gran referencia de su sistema de ideas y creencias. Todo está animado, todo tiene su espíritu, su actividad y su finalidad y hay que saber lidiar con todo ello ya que si bien todo tiene su origen en Eyengui no todo le conviene al hombre en tanto particularidad y forma concreta. Esto es, habrá lo que le nutra y convenga y lo que le perjudique y ponga en peligro.

Desde este plano de la multiplicidad la selva deja de ser selva y es bosque; un complejo universo en el que los peligros acechan pero también todo género de bendiciones que nutren el cuerpo y el alma. Bendiciones y descalabros quedan remitidos a la interactuación entre cada hombre y ese universo animado a través de los diversos espíritus de plantas y animales. La sabiduría se remitirá pues a ese saber vivir en un mundo complejo pero que se acoge a una esencia común(Eyengui). El bosque será pues hogar feliz, despensa nutricional y medicinal pero también ámbito de peligros con los que habrá que lidiar. Bendiciones y peligros quedaran remitidas a ese universo de espíritus y potencias anímicas a través de las cuales el pigmeo entiende el mundo.

Del mismo modo que Eyengui expresa un mundo unitario y no dual el bosque es el reino de la dualidad, del bien y del mal- Para indicar el mal y la posibilidad del daño los pigmeos se referirán a los llamados espíritus de las tinieblas. Análogamente también se referirán a los espíritus protectores, que sanan y enseñan cómo vivir. Para el pigmeo baka los malos espíritus necesitan comer carne de hombre, son predadores de hombres y se nutren de ellos. La ingesta de carne expresaría, básicamente, la asimilación de la energía anímica. El brujo sería un hombre que se pone al servicio de estos malos espíritus con el fin de obtener alguna ganancia. Aunque, en realidad, se limitaría a estar poseído por tales espíritus ya que quedaría asimilado desde sus exigencias y deseos convirtiéndose en un predador de hombres dispuesto a nutrirse con su carne y con su espíritu practicando el canibalismo. Reveladoramente, en la película, los brujos negros que acechan a los pigmeos serán, finalmente, un grupo de trabajadores bantúes de una compañía maderera, completamente amacarrados, desarraigados, alienados, degradados al extremo y dispuestos a todo tipo de rituales delirantes con el fin de intentar salir de su miserable condición de cloaca última del capitalismo y de eslabón final en una larga cadena de dominación tecno-económica. Para poder oponerse a ellos y a la degradación del bosque y de la fauna, los pigmeos, apelaran a la visión de Eyengui.

Junto a estos espíritus de las tinieblas, en el bosque todo estará animado, habrá también espíritus afines al hombre que le enseñaran los remedios de las enfermedades. El enkankan será el hombre-medicina u hombre de los remedios -el chamán-. Curará recurriendo a conocimiento botánicos y a prácticas rituales en las que, sirviéndose de salmodias y cantos, invocará a esos espíritus protectores. En las mismas el espíritu será quien cure a través del canto y de las manos del hombre-medicina. De entre esas plantas con capacidad de sanar habrá una, el embondo -iboga-, que permitirá al hombre acceder al reino de los antepasados y de los grandes espíritus de la selva y a la intimidad con el Gran Espíritu. En esa intimidad quedarán reveladas las tramas ocultas de las cosas y así podrán ser resueltos los desafíos más grandes.

Como no podía ser de otro modo, el escenario de uso de la iboga acontece en un escenario muy formalizado y reglado. Quienes la ingieren son cuidados y atendidos por los otros asistentes al ritual. A esto se le da una enorme importancia ya que los pigmeos consideran que quien ingiere la iboga se encuentra en un enorme estado de exposición ya que esta planta visionaria “les abre la cabeza”. Como parte de esa formalización la ingesta se realizará en un lugar concreto, el kamambako, un lugar sagrado en el que los pigmeos guardan las armas, enseres de los antepasados y también los colmillos de los elefantes cazados por la tribu. Tal ingesta responderá al preciso protocolo que exige una cuidada experiencia extática con sus danzas, sus cantos y sus invocaciones. En palabras de los pigmeos baka una experiencia “para ver lejos”

En fin, estamos ante una excelente película para adentrarnos por esos rastros y veredas que nos muestran los distantes universos chamánicos. Ahí les dejo el enlace a la película.
 
 
 
 

[1] Physis, en griego clásico naturaleza. El significado griego incorpora tanto la creatividad de la misma como su autoregulación. El complemento de tal idea es la de arje, que sería la instancia rectora o determinante del proceso creativo de la Physis.
[2] Con la expresión henoteísmo se indica el carácter que muestra un panteón religioso o un modelo teológico al indicar una referencia de Unidad subyacente a cualquier diferencia. Con tal expresión se quiere indicar el carácter unitario y la atención a la noción de Unidad (del mundo, de lo divino, de lo real…) de muchos sistemas de creencias aunque tengan una formulación politeísta. Esta expresión ha sido acuñada precisamente para salir del carácter simplificador de la distinción, puramente apologética, entre monoteísmo y politeísmo.

2 comentarios:

tula dijo...

Pues si, me ha gustado, de un tiempo a esta parte lo que más leo son ensayos de antropología, etnobotánica,..la película es de todo un poco y nos hace reflexionar y darnos cuenta del despiste que tenemos.
Estamos de viaje en la vida, solo eso y el estar preparados para el gran salto es lo único que cuenta.
gracias por el apunte.

jcaguirre dijo...

Ahí estamos, en un gozne