jueves, 21 de noviembre de 2013

La ayahuasca en España: Evolucion y panorámica


En esta entrada introduzco la plantilla a partir de la cual preparé mi comunicación en la Mesa redonda organizada en el Ateneo de Madrid el Lunes 11 de Noviembre junto al fiscal del Tribunal Supremo Luis Bardají y al profesor de Derecho Constitucional Javier Esteban. Como se podrá apreciar mi intervención en esta mesa redonda fue básicamente una referencia panorámica al estado de cosas relativo a la ayahuasca en España al día de hoy y en los últimos lustros.  Los otros ponentes abordaron sus reflexiones desde una perspectiva de orden jurídico atendiendo a la cuestión de los derechos de conciencia y libertad religiosa y a la cuestión penal. Considero esta entrada estrechamente relacionada con otras que desgranan, desarrollan o modulan, desde otra perspectiva, esta misma temática. A saber, la dedicada a confrontar la manera new age de percibir la ayahuasca con la tradicional, las dos  que trataron la recepción de la ayahuasca, en los primeros años de este milenio y en los últimos años del  del pasado siglo y, finalmente, el ejercicio analítico-burlesco que abordé en la entrada que comparaba los entornos enteogénicos con el movimiento goliardo.


La presencia de la ayahuasca en España inicia su andadura a finales de los ochenta y comienzos de los noventa del pasado siglo. Esos primeros contactos correspondieron a investigadores -básicamente antropólogos y psicólogos-, aventureros y buscadores inquietos. A partir de los mismos cuajó una determinada relación entre ciertos entornos ayahuasqueros y lo que no era sino un puñado de personas con los contactos suficientes como para ser reconocidos en dichos entornos. Desde tales vínculos la ayahuasca acabará cruzando el Atlántico iniciándose una peculiar historia que si por algo se caracteriza es por la difusión del uso de una brebaje visionario al margen de los contextos y de las problemáticas propias de la prohibición y del mercado negro de drogas. En esto el caso de la ayahuasca es sociológicamente fascinante ya que por una serie de circunstancias que explicaré a continuación su uso esboza el desenvolvimiento de un fármaco visionario en una sociedad occidental moderna al margen de los modos, maneras y paisajes de marginalidad propios de la cultura contemporánea de las drogas.  Insisto, un proceso sociológicamente fascinante al tiempo que un auténtico experimento sobre posibles ordenaciones del uso de fármacos visionarios.


Para que así sucediera cuatro han sido las razones. La primera el completo desconocimiento en Occidente de esta medicina o fármaco amazónico. La segunda su complejidad farmacológica y la gran diversidad de variedades existente. La tercera el carácter de los contextos desde el que este brebaje llega desde la Amazonia. La cuarta la complejidad y la ambigüedad del status legal de la ayahuasca.


1.-El completo desconocimiento en Occidente de esta medicina o fármaco amazónico. Efectivamente, el uso de la ayahuasca en España quedó completamente posibilitado a partir de ese desconocimiento. El mismo será absoluto afectando tanto a instituciones sociales, a medios de comunicación y al gran público. Esta situación se tradujo en que el desenvolvimiento de los usos de ayahuasca quedará amparado por la penumbra que generaba tal desconocimiento. En esa penumbra discreta y sabiamente cultivada se irá desenvolviendo el uso de la ayahuasca en los noventa y en los primeros años del nuevo milenio. La misma facilitará no sólo la recepción de la ayahuasca sino diversas iniciativas de investigación.


2.- La complejidad farmacológica de la ayahuasca. La ayahuasca es un cocción cuyo ingrediente básico es liana Baniosteropsis Caapi. Las hojas de esta liana contiene un alcaloide -un IMAO- que ni está incluida en las listas de sustancias prohibidas de la ONU ni tiene una psicoactividad especialmente reseñable. A la cocción con la Baniesteropsis caapi generalmente se añadirán otras plantas las cuales variaran según el tipo y el origen geográfico de la ayahuasca -algunas tribus amazónicas distinguirán entre 7 u 8 variedades de ayahuasca dependiendo de sus ingredientes o de las partes usadas de cada planta-. De entre tales plantas destacarán plantas como la Psychotria Viridis o la Diplopterys cabrerana. Estas plantas contendrán DMT -un alcaloide incluido en la lista I de psicotrópicos prohibidos por Naciones Unidas- pero en unas cantidades insuficientes como para que una cocción de las mismas pudiera ser psicoactiva. Consideremos que en la ingesta vía oral el DMT se degrada en lo que sería su proceso de asimilación por el organismo. Sorprendentemente, si un brebaje combina un IMAO con DMT este último no se degradará con lo que se nos brindaran sus efectos psicoactivos. De esta compleja interacción farmacológica entre dos moléculas y del equilibrio entre la proporción de las plantas que finalmente se utilicen en cada variedad de ayahuasca dependerán efectos visionarios y psicoactividad.

 
3.- La cuestión de los contextos. Como ya he indicado los entornos ayahuasqueros españoles cristalizan a partir del contacto de personas concretas con contextos ayahuasqueros amazónicos. Este proceso, en estrecha relación con estos contextos, facilitará y amparará una relativa eclosión de investigaciones y estudios que colaboraran a la maduración del mismo. Los contextos amazónicos indicados podrán ser bien tradiciones de corte religioso o bien tradiciones de curandería amazónica. Ambas encontraran un marco de acogida completamente diferente al de sus países de origen.


En el primer caso  nos encontraremos ante asociaciones religiosas de corte sincrético –cristianismo amazónico- reconocidas legalmente en su país de origen –en concreto, Brasil- a las cuales se les ha reconocido el derecho a un uso sacramental de la ayahuasca en virtud del ejercicio de la libertad religiosa tras un detenido estudio por parte del Estado de los riesgos asociados al uso de la ayahuasca; riesgos que quedan minimizados en determinados contextos al tiempo que se maximizan sus beneficios tal y como acreditan los diversos estudios científicos que se han venido realizando.


En el caso de las tradiciones de curandería amazónica  el enfoque considerará a la ayahuasca no tanto un sacramento sino una medicina atendiendo a la perspectiva de salud integral de corte psicosomático de la medicina tradicional y del vegetalismo amazónico. Dentro de estas tradiciones de curandería habría que diferenciar entre la curandería mestiza y el chamanismo propiamente nativo. Esta curandería amazónica también queda amparada por el ordenamiento  jurídico de sus países de origen acogiéndose a su carácter terapeútico y medicinal y a su uso ancestral y tradicional.


Ambos modelos, como se hace evidente tienen sus diferencias aunque también sus tangencias. El comunitarismo ritual de las iglesias aspira a una determinada apertura espiritual. Análogamente, esa salud de corte psicosomático típica de la medicina tradicional amazónica queda completamente abierta a la integridad y el equilibrio de la vida anímica en una determinada apertura a las cuestiones espirituales. Otra importante tangencia es que el uso que se haga de la ayahuasca tanto en el contexto religioso como en el de curandería vendrá cualificado, incluso en sus efectos, por el propio entorno en el que ésta se ingiere; junto a un curandero o chaman formado en su propia tradición o en las comuniones grupales de las  Iglesias ayahuasqueras. Advirtamos que en ambos casos quedarán excluidas las tomas de ayahuasca fuera de tales contextos y al margen de la mediación de personas capacitadas para su uso; con lo que la comercialización de la ayahuasca se hace completamente imposible…


En conclusión, el propio formato religioso o de curandería a partir del cual se difunde la ayahuasca en España  excluirá los modos y maneras del mercado negro al dificultar y bloquear la existencia de un mercado de ayahuasca al que la gente pueda acceder con la finalidad de comprarla. De ahí la escasa relevancia económica de todo lo que pudiera rodear a la ayahuasca sobre todo si la comparamos con las enormes magnitudes de dinero que se mueven en el mercado negro. Hasta el punto que muchas de las veladas ayahuasqueras respondan a lo que sería un uso compartido de ayahuasca en el que los participantes compartirían una determinada adhesión a un planteamiento común atendiendo a su propia libertad de conciencia. De hecho en estos entornos ayahuasqueros no se accederá simplemente a tomar ayahuasca sino a un escenario integral de experiencia; el religioso de cada Iglesia o el propio del vegetalismo amazónico con sus códigos, lenguajes y simbolismos. Tanto en un caso como en otro estaremos ante una experiencia considerada como iniciática y mistérica que exigirá protocolos, formalidades y condiciones precisas. A partir de lo dicho se entenderá que la gran cuestión abierta sea la de la adaptación cultural de esos legados tradicionales a un entorno occidental, urbano y moderno. Las respuestas a este desafío, que serán diversas, en todo caso deberán saber abordar las propias contradicciones del proceso en curso y no dejarse llevar por ciertas dinámicas tendentes a perder de vista la relevancia de los protocolos de acceso a ciertos contextos.


4.- La complejidad y las ambigüedades de su status legal. Calibremos la complejidad legal y procesal que se deriva de la propia complejidad farmacológica y de la diversidad de brebajes susceptibles de ser calificados como ayahuasca. En efecto, todas estas complejidades farmacológicas han dificultado y dificultan la determinación de la psicoactividad de una cocción de ayahuasca y, sobre todo, la fijación en la norma jurídica de esa psicoactividad. En este sentido no olvidemos  que las listas de sustancias prohibidas incluyen el DMT atendiendo a su registro propio de efectos psicoactivos pero no a los de la ayahuasca y sus muy diversas variedades. Así las cosas y ante todas estas complejidades no es de extrañar que la carta de la JIFE (Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes), el órgano de naciones Unidas encargado de interpretar y fiscalizar la aplicación de la legislación internacional antidrogas, haya excluido expresamente la ayahuasca del ámbito de aplicación penal que se deriva de la lista I de los convenios de Naciones Unidas. No es algo que deba extrañarnos ya que la propia seguridad jurídica en que se basa el estado de derecho exige que la aplicación de la legislación penal se acote con precisión a la psicoactividad del DMT, según éste sea ingerido, y no a complejos y variados equilibrios farmacológicos.


Añadamos a lo dicho las ambigüedades derivadas del derecho comparado ya que éste excluye el uso de ayahuasca, bajo ciertas condiciones, de la esfera de aplicación del derecho penal. De hecho países como Brasil, Perú, Ecuador o, recientemente, USA han amparado tales usos. A este proceso de normalización del uso de la ayahuasca no será ajeno el caso español ya que dos iglesias brasileñas -UDV y Santo Daime- tienen reconocidos expresamente sus derechos para ejercer la libertad religiosa y la libertad de culto mediante la ingesta de ayahuasca, habiendo sido reconocidas por el Estado como entidades religiosas. Incoherentemente el Estado no les facilita, sin embargo, lo que sería su derecho a importar ayahuasca desde sus países de origen... A todo esto la mayoría de las diversas ceremonias y sesiones que se celebran responden más a un escenario de uso compartido y no al de tráfico y comercio de estupefacientes lo que excluiría responsabilidades penales... Como vemos un panorama confuso y saturado de complejidades que, más allá de cualquier consideración, ha facilitado un escenario discreto en que el uso de ayahuasca ha venido siendo un hecho desde hace ya dos décadas.
 
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El resultado de todo el panorama descrito ha sido la cristalización de entornos con un determinado bagaje en el uso de la ayahuasca  a partir de ese contacto con los contextos ayahuasqueros americanos bien sean estos religiosos o de curandería amazónica. Y esto es precisamente lo fascinante del proceso ya que la evolución de estos entornos, en pleno proceso de adaptación a texturas culturales bien diversas a la de los países de origen, no deja de desgranar las disyuntivas, problemáticas, vacilaciones y desafíos de lo que sería el posible uso de fármacos visionarios en un medio occidental moderno y urbano. Un uso que, por mostrar las contradicciones inherentes a todo comienzo, exige de su propia maduración y aquilatamiento pero que, sin embargo, indaga en los beneficios potenciales de tales usos  al tiempo que resulta completamente ajeno a los modos de criminalidad y de problematicidad social y personal que promueve el mercado negro. No olvidemos que estas sustancias están en nuestras calles y que su perfil más oscuro es precisamente el que nos ofrecen sus usos más descontextualizados y desinformados; precisamente los que promueven las políticas prohibicionistas por imposibilitar éstas la mera existencia de tradiciones de uso -o, sencillamente, usos informados- y por promover los hábitos de consumo del mercado negro. De ahí el interés de todo el proceso que he descrito al tratar éste de encontrar el espacio propio que correspondería al uso de las sustancias visionarias en una sociedad occidental moderna.  Desde este punto de vista cabe reivindicar el interés de lo que es, de hecho, un auténtico experimento o ensayo que indaga en la posibilidad de dotar a los fármacos visionarios de un espacio socialmente integrado. No olvidemos la necesidad de alternativas al colosal fracaso en el que llevan instaladas desde hace ya cincuenta años las políticas prohibicionistas. Desde mi punto de vista este carácter pionero y de ensayo es lo más valorable desde el punto de vista de la salud pública en relación a todo lo que rodea la cuestión de la ayahuasca en España.


Tras la cartografía de usos que he trazado pasaré a referirme a las problemáticas de unos entornos que muy lejos de haber culminado su propio proceso quedan confrontados con sus propias contradicciones y con las propias de sus sociedades. De ahí que si bien observamos un proceso de maduración en curso, precisamente por eso, también observamos las vacilaciones y las contradicciones que desgrana el propio proceso. En relación a estas problemáticas la del impacto de la new age y de su supermercado espiritual ha sido quizá la más relevante. 


Como se puede observar el escaso conocimiento existente de la ayahuasca fue la clave que permitió el desenvolvimiento de los entornos ayahuasqueros a lo largo de los noventa y en los primeros años del nuevo milenio.  Esto irá cambiando a lo largo de la primera década del milenio por el impacto que supuso Internet como foro de encuentro e intercambio de información. Desde  entonces asistimos a una auténtica crisis de crecimiento detonada por el incremento del interés por la ayahuasca y por la progresiva disipación de esa penumbra que tanto había facilitado su desenvolvimiento. De esta manera lo que antes eran unos ambientes pequeños y reservados se vieron impactados por el creciente interés que iba suscitando la ayahuasca. Interés que si bien, hasta el día de hoy, queda acotado a ambientes muy concretos ha desbordado la reserva propia de los ambientes de los años noventa. Este impacto  se tradujo en la irrupción en el panorama ayahuasquero de los usos y maneras de la new age entendida ésta como parodia de mercado de los asuntos espirituales. De hecho, a partir de la visualización de la ayahuasca por los ambientes new age comenzaron a surgir neochamanes o psicochamanes de diverso pelaje dispuestos a venderte una “ayahuasca experience” sin la más mínima vinculación tradicional, con vinculaciones paródicas y ficticias y, en todo caso, con un conocimiento muy superficial de la ayahuasca y sus usos. Con lo que a esa primera oleada de uso de la ayahuasca que se remonta a los noventa, vinculada de un modo o de otro a entornos más tradicionales que intenta adaptarse a una sociedad occidental urbana, observamos una segunda oleada que desde parámetros completamente new age lo que pretende es vender una experiencia de ayahuasca. Pícaros e “iluminados” dispuestos a aprovecharse de la ignorancia del personal serán los actores principales de esta segunda oleada. En relación a la misma lo más reseñable será la construcción de una leyenda rosa milagrera sobre la ayahuasca que deja de lado las diversas cautelas y protocolos exigibles para considerar el carácter medicinal de la ayahuasca o para organizar una sesión. No olvidemos que la finalidad de este ayahuasquerismo new age es básicamente hacer dinero y no formalizar o protocolizar uso alguno ya que esto limitaría los asistentes y, por tanto, los beneficios que se persiguen.


El impacto de estos ayahuasqueros new age ha sido considerable. Por un lado han promovido, lejos de toda cautela, una mayor visualización de la ayahuasca a partir de sus estrategias comerciales. Al tiempo justifican una dinámica crecientemente represiva a partir de los descalabros personales asociados a sus sesiones; por no tener la suficiente capacitación y por dejar de lado los más elementales protocolos de acceso para asistir a una velada de ayahuasca.


Una consideración final. Con la cartografía que he intentado abordar en esta ponencia pretendo aquilatar determinados instrumentos críticos y de interpretación. Como se hace evidente la realidad está siempre saturada de matices y las fronteras entre estos ayahuasqueros new age y los más tradicionales pueden ser muy difusas existiendo diversas variedades intermedias. Al tiempo lo que sería la adaptación de determinados entornos tradicionales al Occidente europeo puede plantearse de un modo más vigoroso o de un modo más conservador con lo que diversas posibilidades quedan abiertas. En definitiva la ayahuasca en España: un proceso abierto e inconcluso, a merced de la evolución de las leyes y sometido a diversas contradicciones a partir de las cuales acaso descarrile o se estabilice. Con todo un firme intento de madurar y hacer cristalizar esos entornos capaces de integrar el uso de las sustancias visionarias en el Occidente contemporáneo.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Pienso que al "sistema u orden social"no le interesa para nada que espabilemos.
Todo el conocimiento de las plantas y desarrollo de la conciencia fue a través de los enteógenos.
...Lo que no tengo muy claro es como no está archiprohibida.
Tula

jcaguirre dijo...

Fascinante y sorprendente, si. Una zona de sombra, una anomalía que ya está en el punto de mira y que cuenta con la legitimidad de ciertos usos tradicionales

Anónimo dijo...

No esta Archi prohibida por que no comparte la idiosincrasia de las "Drogas" tal como las conoce Ociedente, ya que no lo es. No es que sea un punto ciego, simplemente esta alejada por su especifidad de los circuitos de la mayoria socializada.

Lo minoritario en una cultura de masas es casi invisible.

Anónimo dijo...

Olvidé, a lo mejor ya lo conoces.

http://vimeo.com/75468518

Tula

Anónimo dijo...

Sería bueno abandonar un poco el discurso antisistema como el supuesto conocimiento de las intenciones de los "poderosos"... Nadie puede conocer las intenciones del otro, a no ser que ese otro de algún modo las de a conocer (a no ser que seas Dios y leas las mentes y los corazones). Luego si te comes la versión rebelde de que "TODO poderoso es corrupto"...
Más bien muchos poderosos lo son, pero eso está cambiando, a medida que la humanidad total evoluciona...
Por eso no debe sorprender que no haya "archiprohibición". Los que gobiernan, las religiones, los sistemas burocráticos, son conservadores por naturaleza... y eso es bueno de otro modo, tenemos charlatanes y pseudo ayahuasqueros dominando el mercado...

jcaguirre dijo...

El poder tiene desde luego su propia sistemática y dinámica pero todo proceso es complejo y tiene muchos flecos y áreas de indeterminación

DDAA dijo...

Un poco hasta los cojones de la memez "esto que yo tomo no es droga, sino medicina, sacramento, o algo cojonudo". Es hora de dejar de difamar la palabra "droga", que da nombre a algo neutro, no a un ente diabólico, como pretenden los prohibicionistas. Y la ayahuasca, le pese a quien le pese, se ajusta como un guante a cualquier definición no moralizante de la palabra en cuestión, así que es tan "droga" como la heroína, y su prohibición no es ni más ni menos injusta que la de cualquier psicoactivo

jcaguirre dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
jcaguirre dijo...

Bueno, este es un tema que no trato en el texto. Y, efectivamente, es cierto que hay alguna iglesia ayahuasquera o personas sueltas que cuestionan el carácter de droga de la ayahuasca dejando, sorprendentemente de lado, el hecho de que tenga alcoloides psicoactivos pero tampoco creas que esta actitud está tan generalizada. Entre otras cosas por que es racional y farmacologicamente insostenible. Otra cosa es que se usen términos para nombrar la ayahuasca más o menos interesantes pero como dices el carácter de droga de los alcaloides de la ayahuasca no es algo debatible ni discutible sino algo que lo decide la farmacología y el diccionario de la RAE. Del actual mal nombre de la palabra "droga" -palabra por lo demás de gran tradición histórica y médica- no se huye con irracionalidad sino criticando la cultura de la prohibición...