viernes, 22 de agosto de 2014

La montaña del Misterio

Intercalo deliberadamente en la serie de entradas sobre los chamanes de la prehistoria este documental que ilustra a la perfección sobre algunas de los rasgos que van siendo tratados en relación a las tradiciones chamánicas. La montaña del misterio es un interesante reportaje sobre los sanema, una tribu estrechamente vinculada con los yanomami. Los sanema viven en una de las zonas más recónditas de la Amazonía, en el sur de Venezuela, lindando ya con Brasil; en las inmediaciones de esas montañas de misterio –los tepuyes-, unas colosales mesetas elevadas que se alzan majestuosamente sobre la selva con una verticalidad inquietante. Este documental recoge de un modo sencillo y preciso determinados rasgos comunes y elementos constitutivos de las tradiciones chamánicas. Vayamos a ello
 
El primero de esos elementos constitutivos de las tradiciones chamánicas que podemos observar es el de la relevancia fundamental del éxtasis; en el caso concreto de los sanema facilitado por sencillas y repetitivas danzas y por el uso ritual de la sacona o yopo. El segundo será la comprensión de esos estados de éxtasis como fuente de una sabiduría privilegiada que permite acceder a una visión no ordinaria de lo real capaz de brindar el conocimiento de la trama causal de vida y naturaleza. De acuerdo a ese conocimiento todo quedará acogido a la mentalidad pan-animista de las tradiciones chamánicas. Atendiendo a la misma, el ser de cada cosa y las causas de todo fenómeno, quedarán referidos a los muy diversos espíritus de la naturaleza y a las diversas relaciones y vínculos que puedan establecerse entre los mismos. Espíritu será tanto fuerza vital como plenitud de ser... Estos dos elementos básicos que podemos observar en las tradiciones chamánicas, el del éxtasis y el de su significación sapiencial, serán tan fundamentales que los diversos rasgos que a continuación iré mencionando -también presentes en el video- en realidad desglosan lo que tales elementos aportan.
 
El primero de esos rasgos presentes en el video y comunes a las tradiciones chamánicas será el de la relevancia de estos estados de éxtasis en tanto fuente de inspiración de los relatos compartidos y del bagaje mitológico y narrativo de la comunidad. En este sentido resultan tremendamente llamativos los mitos sobre los tepuyes; una tierra mítica habitada por dioses o espíritus invisibles a los que no se podría nombrar ni mirar... En fin, no me voy a adentrar en la relevancia que en muchas tradiciones tiene la invisibilidad y la innombrabilidad de Dios tan vinculadas con las divinidades o la divinidad suprema.
 
El segundo de esos rasgos comunes será la vinculación de los estados de éxtasis con la toma de conciencia de los llamados animales-espíritu y, en general, con el envés espiritual de la selva en tanto plano causal y discreto del que dependerían muchos de los fenómenos y sucesos del mundo ordinario. Los animales-espíritu serán tanto espíritus protectores como símbolos y pictogramas de plenitud referidos a la identidad de cada hombre. En tanto figuras mediadoras ampararían tomar conciencia respecto de la identidad más profunda de lo humano en ese mundo espiritual. Esta potencia anímica de lo humano recibe entre los sanema el nombre de moresbi; el alma o parte del alma más estrictamente vinculada con el mundo espiritual y de la cual se toma conciencia en los estados de éxtasis. En esta toma de conciencia de la textura espiritual del cosmos y de la profundidad de su propio espíritu el hombre alcanzaría un determinado grado de conocimiento y soberanía respecto de las diversas influencias espirituales existentes; lo que le permitirá poder habitar y manejar ese mundo espiritual en la toma de conciencia de su propio moresbi. El éxtasis ritual permitiría, según los sanema, acercarse a esta trama espiritual del cosmos sin que ese mundo espiritual pueda perjudicarnos. La figura del chaman sería la de alguien especialmente diestro en el manejo y el acceso a ese mundo espiritual; lo que supondrá una capacitación y una iniciación especial.  
 
Finalmente el documental nos aporta interesantes precisiones sobre la medicina chamánica y sobre el chamanismo como arte de sanar que conoce y recurre a los recursos vegetales de la selva.  El chaman, antes de nada, es una figura mediadora entre la comunidad y el plano causal de los espíritus. Y lo será por esa especial maestría en el conocimiento del envés espiritual del cosmos. De esa maestría se derivará su capacidad para conocer las causas de los males y, en esa medida, para poder sanar. La de la recuperación de la salud será una de sus actividades fundamentales. De ahí que el chaman sea quien haya sido formado, de un modo sistemático, sobre a los diversos recursos vegetales necesarios para sanar las diferentes enfermedades. En este sentido el chaman tratará que el espíritu del enfermo recupere el equilibrio perdido y el vigor de su propia fuerza vital. Recordemos que en la cosmovisión animista todo queda animado y significado por su respectivo espíritu... De ahí que de lo que se trate a la hora de recuperar la salud sea de recuperar el vigor y el equilibrio del propio espíritu. A partir de esta perspectiva animista las enfermedades encontraran necesariamente su origen y causa en una influencia espiritual que enferma y desequilibra el espíritu del enfermo... En este sentido la medicina chamánica, con todos sus recursos vegetales, pretenderá asegurar el propio equilibrio removiendo y limpiando una influencia espiritual nociva. No se trataría pues de una mera curandería; la tarea del chaman es activa y sistemática. En virtud de su arte tratará de absorver, neutralizar o recoger esas influencias espirituales nocivas con la finalidad de desvincularlas del enfermo.
 
En relación a lo dicho es importante hacer notar que no estamos ante las arbitrariedades de la sensibilidad espiritista tan típica de ciertos occidentales. Para un sanema todo está lleno de almas y espíritus... Esta afirmación, en su raíz, es antes de nada lenguaje y palabra. Consideremos que el hombre, a través de la palabra, constituye e instaura el sentido del mundo que habita... A partir de ahí el sanema nombrará la enfermedad desde su propia instauración del mundo. Por lo que actuará sobre la misma incidiendo en esa dimensión espiritual y anímica de todo fenómeno; desde su punto de vista la decisiva. Dicho de otro modo en el animismo la referencia a estos mundos espirituales y a la fuerza vital de hombres, animales o plantas constituye y enhebra un cosmos con sus propias leyes y engranajes, con sus afinidades y conflictos; una determinada imago mundi con su propia sistematicidad y rigor. Al hilo de lo dicho conviene recordar las precisiones que Levy Strauus introduce en su obra “El pensamiento salvaje” sobre el rigor interno y la estructurada sistematicidad de la mentalidad de los pueblos más arcaicos. De ahí que la cuestión abierta por el pananimismo chamánico sea la de su coherencia interna en tanto lenguaje que instaura un mundo humano específico capaz de asegurar los vínculos entre el hombre y el medio natural que le circunda. No será pues de extrañar la enorme riqueza, incluso farmacológica, que constatamos en los recursos y medicinas vegetales de esas culturas.
 
Vayamos a por el documental

 

 
 

2 comentarios:

tula dijo...

Gracias, muy interesante.

jcaguirre dijo...

un saludo Tula